Negociar y pactar

Publicado 01/11/2016 8:00:06CET

MADRID, 1 Nov. (OTR/PRESS) -

Mariano Rajoy ya es Presidente del Gobierno después de que el PSOE, en una decisión tan traumática como dolorosa, lo permitiera mediante la abstención de 68 de sus diputados. Este jueves, el jefe del ejecutivo hará pública la lista de los miembros del gobierno y al día siguiente se celebrará el primer Consejo de Ministros. Se acabará así un periodo de un año en el que nuestro País ha estado con un gobierno en funciones y donde los ciudadanos han tenido que acudir dos veces a las urnas. Y no lo han hecho una tercera, de puro milagro.

A partir de ahora, Rajoy tendrá que gobernar en unas condiciones radicalmente distintas a las de la legislatura que fue del 2011 al 2015 donde lo hizo con una cómoda y holgada mayoría absoluta. En la actualidad, con sólo 137 diputados, el Presidente del Gobierno tendrá que buscar constantemente apoyos para sacar adelante cualquier proyecto de ley que su ejecutivo mande al Congreso. Esos apoyos no le serán fáciles de conseguir, porque Ciudadanos -el partido con el que ha firmado un pacto para la investidura que incluyen 150 medidas- ya ha anunciado que estará muy vigilante para que ese acuerdo se cumpla y en caso de no hacerlo, obrará en consecuencia. Del PSOE y Podemos, poco puede esperar Rajoy, en términos de colaboración y apoyo. La lucha por hacerse con el espacio de la oposición va a ser encarnizada. Podemos quiere aprovechar, ya lo está haciendo, el apoyo de los socialistas a la investidura de Rajoy, para presentarse como el único referente de la izquierda. En cuanto a los socialistas, que han salido muy rotos del proceso traumático que han vivido en los últimos meses, una de sus tablas de salvación ante la opinión pública y sobre todo ante sus votantes y militantes, es demostrar con hechos que lo de la abstención fue un hecho aislado para desbloquear la situación de parálisis institucional, pero que desde el primer día van a convertirse desde la oposición en el azote del gobierno del PP. Lo tendrán complicado, primero por su situación interna, y en segundo lugar, porque Podemos no se lo pondrá fácil.

Por todo ello, a Rajoy y a su gobierno les espera una legislatura muy complicada y cuya duración nadie se atreve en estos momentos a pronosticar. Rajoy ya ha dicho que espera que dure cuatro años. Un deseo que entra dentro de la lógica de alguien que no querrá irse de la Moncloa por la puerta de atrás. Pero para que esto no suceda, el Presidente del Gobierno deberá hacer lo que no ha hecho en los últimos cinco años: pactar, negociar, ceder, acordar. En el perfil de los ministros que nombre el próximo jueves tendremos la primera pista de si ha entendido la nueva situación.

OTR Press

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