Que por comisiones no quede

 

Que por comisiones no quede

Publicado 10/03/2017 8:00:34CET

MADRID, 10 Mar. (OTR/PRESS) -

Ciudadanos no ha tenido un ataque repentino y sobre la marcha no se ha sacado de la manga la creación de un comisión de investigación sobre la supuesta financiación ilegal del PP. Consta por escrito, de la misma manera que no consta ni cuando ni donde debe formarse pero es obvio que, al menos, el "donde" se daba por entendido. Ese "donde" es el Congreso de Diputados en donde el partido al que se le quiere investigar no tiene mayoría absoluta.

El PP era bien consciente de esta condición, solo que no esperaba que se fuera a plantear "en este justo momento" y sin "conversación previa alguna". La comisión se va a celebrar porque Ciudadanos ha sumado sus votos a Podemos y al PSOE y como el ambiente está retorcido y espeso, el PP va a hacer lo propio en el Senado pero "para todos". A estas dos comisiones hay que añadir la ya abierta sobre las Cajas; es decir que al final nos podremos quejar por muchas cosas pero no por falta de comisiones, pese a que a lo que la supuesta financiación ilegal del PP, los tribunales están dejando la piel en la investigación de la misma. Si a esto añadimos la situación de Murcia es más que razonable poner en cuestión las buenas relaciones entre el PP y su socio "preferencial".

Todo huele a divorcio pero eso no significa ruptura definitiva. Son muchísimos los matrimonios que se divorcian y luego resulta que son estupendos amigos. Tan buenos que se invitan a sus respectivas segundas nupcias. Y ahora es de lo que se trata, de por lo menos quedar como buenos amigos porque a corto plazo nadie quiere elecciones.

Nadie dice querer elecciones pero o se endereza la situación y siempre a la espera de lo que ocurra en el PSOE, o la legislatura podría carecer de sentido, máxime si no se aprueba el techo de gasto después del verano. Tendremos, eso sí, muchas comisiones de investigación para investigar lo que los tribunales ya están investigando y juzgando y para que las conclusiones de las mismas sean las que desean de antemano las respectivas mayorías, la del PP en el Senado y la de la "mayoría alternativa" en el Congreso. Nada tengo en contra de las citadas comisiones, pero la experiencia no me brinda motivo alguno para algo distinto al escepticismo. Nunca, en ninguna, que recuerde, se ha descubierto algo que no se supiera. La más reciente, la celebrada en Andalucía auspiciada también por Ciudadanos y tanto la Junta como el PSOE-A salieron como entraron. Aquí los que descubren de verdad son los jueces.

Sea como sea, la situación política, va tomando un cariz que puede convertir a esta legislatura, que será corta, en un duro camino para Mariano Rajoy que se resistió como gato panza arriba a unas terceras elecciones que, efectivamente, no hubieran cambiado mucho el mapa parlamentario. Una tercera cita con las urnas no hubiera sido una decisión reconfortante pero quizás no haya que esperar muchos meses para que quien tiene la potestad de llamar de nuevo a las urnas; es decir, Mariano Rajoy, se pregunte si así merece la pena mantener una legislatura que corre el riesgo de convertirse en pura ficción. Esto, si ocurre, no va a ocurrir mañana. Los famosos tiempos del Presidente del Gobierno no se caracterizan precisamente por la improvisación o las prisas pero que nadie dude que en lo a la duración de la legislatura, Rajoy los tiene. Para completar el puzzle solo le falta saber quien va a mandar en el PSOE. La pieza en cuestión es muy importante y, quien sabe, si definitiva.

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