Elecciones en tiempos convulsos.

Actualizado 22/10/2012 14:00:29 CET

MADRID, 22 Oct. (OTR/PRESS) -

Hoy, los ciudadanos de Galicia y País Vasco acuden a las urnas. Es una doble cita electoral que se celebra en tiempos realmente convulsos tanto en lo económico como, no digamos, en lo político-institucional. La doble cita de hoy tiene lugar en dos comunidades muy distintas. Mientras en Galicia el enigma es si Feijoo podrá revalidar su mayoría absoluta, en el País Vasco de lo que se trata , entre otras cosas, es de saber por cuanto ganarán los nacionalistas en sus dos versiones -PNV y Bildu- a los constitucionalistas del PSE y PP.

Son dos realidades, la gallega y la vasca, tan distintas que mientras las elecciones gallegas están cargadas de lectura nacional y en absoluto contaminadas por la deriva soberanista de Cataluña, ha sido Cataluña la que ha quitado protagonismo a las elecciones vascas. Artur Mas ha serpenteado por los mítines vascos y sólo en el último minuto del último acto nos hemos enterado de que Urkullu y el presidente de la Generalitat han acordado recorrer juntos el camino hacia la construcción de sus respectivas autonomías en "naciones en Europa". Sería la primera vez en democracia que el nacionalismo del PNV se pone del brazo de CiU. Juntos, si, pero no revueltos ,han dicho siempre los nacionalistas vascos de Iñigo Urkullu que bastante trabajo va a tener con Bildu en la Oposición.

Son elecciones en tiempos convulsos, hasta el punto de que lo que ocurra en estas dos comunidades va a tener unos muy importantes "efectos secundarios" tanto para el PP de Rajoy como para el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba. Si Feijoó repite al frente de la Xunta será el primer gobierno que salga indemne de la crisis y Mariano Rajoy cogerá el aire que día tras día le quita Merkel, la oposición, los mercados, los sindicatos... Para Rajoy será un éxito. Si los resultados mandan al PP a la Oposición el disgusto será indisimulado aunque siempre podrán decir que la crisis arrasa con todo lo que se encuentra en su camino...

Pero si quien sigue en la Oposición es el PSG ¿Qué dirá, que puede decir el PSOE?. Si esto ocurriera sería un palo más en el ya agujereado saco del PSOE que aún cuando los pronósticos no se cumplieran y formara Gobierno quedaría consagrado como el partido más grande de entre los pequeños, siempre dependiente de la suerte ajena más que de sus propias fortalezas. Dice Rubalcaba que si Feijoó pierde en Galicia comienza el cambio en España. Dando por buena la afirmación, sabiendo que es una buena frase electoral, la pregunta es si el PSOE a día de hoy está en condiciones de liderar ese cambio, de aglutinar las voluntades necesarias para protagonizarlo sin tener que estar contando los votos ajenos casi con la misma ansiedad que los suyos propios. ¿Ganaría el PSOE si Rajoy convocara mañana elecciones?.

Son tiempos convulsos, entre otras razones, porque el desgaste del Gobierno no lo está rentabilizando el PSOE pese a su esfuerzo de empatía con aquellos más críticos al Ejecutivo de Rajoy. Muchos dirán que Rubalcaba está pasado de moda, que pertenece al pasado... dirán muchas cosas pero es lo mejor que tiene el PSOE que, como España, no es un Partido para ser liderado ni por adolescentes ni por ocurrentes.

En cuestión de horas sabremos los resultados, proliferaran las lecturas de los mismos y ETA -que no se va a quitar las capuchas--, desde su decadente clandestinidad, observará lo ocurrido. Y lo hará aunque los partidos vascos hayan protagonizado una campaña en la que la organización terrorista ha estado ausente. Como si nunca hubiera existido, protagonizando así una alocada e injusta carrera por el olvido que sólo Basagoiti y Patxi Lopez, en las postrimerías de la campaña, han tratado de combatir.

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