Errores evitables

Publicado 02/06/2017 8:00:35CET

MADRID, 2 Jun. (OTR/PRESS) -

No es una frase hecha eso de que lo que mal empieza, mal acaba. Y es que el nombramiento como fiscal anticorrupción del señor Moix no empezó con buen pie. Lo habitual es que el fiscal que ocupara ese cargo proviniera precisamente de la sección anticorrupción. El fiscal Moix, de todos los candidatos, era el único que nunca había trabajado en ello. El punto de partida fue innecesariamente polémico sin que ello presuponga que el señor Moix no estaba capacitado profesionalmente para asumir esa responsabilidad. Ocurre, sin embargo, que eso que llamamos "usos y costumbres" se convierten en normas tácitas y más en un cuerpo como el de los fiscales. ¿Qué necesidad había de romper con lo habitual, de trastocar lo establecido y admitido por todos?. Los errores siempre, siempre se pagan.

Probablemente este error de inicio, con el tiempo, hubiera carecido de importancia, pero luego vinieron las famosas conversaciones de Ignacio González y Eduardo Zaplana. Creía el primero que era "cojonudo" aunque luego los hechos -y es no es cuestión menor- han demostrado que sus alabanzas a Moix no le han librado de entrar en la cárcel. La guinda ha sido la famosa herencia consistente en una gran casa adquirida por su padres a nombre de una sociedad situada en Panamá, país maldito cuando de dineros se trata. Nadie ha podido demostrar ilegalidad alguna pero Moix no calculó bien lo que esta circunstancia podía suponer. Siempre he pensado que ni la ideología ni el patrimonio legalmente adquirido deslegitima a nadie. Ni a políticos, ni a jueces, ni a fiscales pero a todos ellos se les exige, y con razón, un plus de ejemplaridad, de transparencia, sobre todo cuando uno se pone la toga como vestuario de trabajo.

Otro cantar es la relación entre quienes tienen la obligación de impartir justicia y el poder político. ¿Alguien cree que esto es algo nuevo?. Ni es nuevo ni deseable, pero lo cierto es que se produce. Un juez o un fiscal tiene derecho a tener amigos políticos. Lo que no es admisible es que el político presione y que el juez o el fiscal de turno se dejen presionar. Pese a algunas apariencias, si es que hay presiones, es obvio que no fructifican. No creo que haya en Europa partido más investigado que el PP y quienes en su momento parecían intocables están en la cárcel.

No obstante y para evitar sospechas o tentaciones y garantizar de manera más rotunda la separación de poderes, quizás no estaría mal repensar la existencia de los tribunales superiores de las comunidades autónomas. Parece que todos los males se producen en Madrid. Puesto que la sospecha, en ocasiones, se convierte en acusación rotunda, ¿no podríamos sospechar de esos tribunales superiores?. Sus miembros conocen, en muchos casos, bien de cerca de los políticos de la autonomía en la que ejercen. Se llaman de tú.

Todas las medidas que se puedan adoptar para garantizar la independencia deben ser bien recibidas pero puestos a hacerlo que se haga bien y para todos en todas partes de España.

Dicho todo esto y vista la reacción de los grupos de Oposición, si fuera el señor Maza no daría el asunto por zanjado porque el siguiente, aunque no tiene empresa alguna en Panamá, puede ser él.

OTR Press

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