Hoy, día después.

 

Hoy, día después.

Actualizado 10/07/2011 14:00:37 CET

MADRID, 10 Jul. (OTR/PRESS) -

Brillante, humilde, en momentos con tono casi intimista, Alfredo Pérez Rubalcaba presentó ayer un discurso bien armado, estudiado y medido en la forma y en el fondo y todo para tratar de conciliar pasado y futuro, para evitar una enmienda a la totalidad de ese pasado que aún no se ha ido pero que ya ha comenzado y situarse en el futuro que sin llegar está ahí mismo, para propiciar una continuidad que no suene a continuismo . Todo un alarde de equilibrio y audacia.

Hoy ya se está en el primer día del postzapaterismo con la peculiaridad de que no ha sido el hijo quien ha pasado página del padre, sino que ha sido el padre el que cierra la etapa abierta por el hijo. Y aquí está el padre, uno de los padres del socialismo inaugurado en la transición. Y lo está no sólo porque objetivamente sea un padre brillante y eficaz, que lo es. El padre ha sucedido al hijo porque el hijo -Rodríguez Zapatero- con cálculo político o sin él ha dejado a "sus hermanos" en el erial de un partidos socialista que tendrá que realizar esfuerzos titánicos para recuperar el terreno perdido. La tarea no es para adolescentes y ha sido el padre el que se ha remangado y más o menos ha dicho: "yo puedo y además quiero". El discurso de Rubalcaba habrá que leerlo dos veces. El acto de ayer no fue un mitin sino una declaración de inicio de etapa y de papel que con atención escuchó en primera fila el Presidente del Gobierno. ¿Qué pensaría Zapatero mientras constataba que su etapa quedaba clausurada?. ¿Imaginó en algún momento que le tocaría vivir un momento como el de ayer?.

El postzapaterismo ha comenzado y ahora comienza la etapa Rubalcaba. Si algo queda fuera de duda es que Rubalcaba sabrá manejarse con tiento en esta nueva travesía. Todo lo demás tiene mucho de incógnita. La primera de ellas se va a resolver de inmediato puesto que el Presidente tiene ya decidido como cubrir los muchos e importantes huecos que deja en el Gobierno el ya candidato. Todo apunta a que no va a romper platos ni a estrenar vajilla. Repartirá las funciones de Rubalcaba entre los que ya están, salvo que por cálculo electoral apueste por alguna sorpresa por nadie prevista. Además y aunque la duda se plantee a más largo plazo , está por saber si la apuesta Rubalcaba es una apuesta por sortear la urgencia de unas elecciones, en cualquier caso muy cercanas, o, por el contrario, Rubalcaba es una apuesta para lo "importante"; es decir, para dotar al PSOE de un liderazgo claro y con proyección de futuro. Sabemos que lo "urgente" se ha resuelto con Rubalcaba, pero a día de hoy es una incógnita si él también va a liderar lo "importante".

Cuentan quienes más cerca están de él, que el Presidente está tranquilo, que su ánimo está muy lejos de la "depre", que asume su marcha -menos voluntaria de lo que se nos quiere hacer creer- con naturalidad y que hoy, ya iniciado el día después, lo va a iniciar como el pasajero libre de equipaje. No se equivocó Zapatero cuando anunció que el discurso de Rubalcaba significaba un antes y un después. Ese después ya ha llegado aunque no sepamos como es.

OTR Press

Francisco Muro de Iscar

Responsabilidad y concordia

por Francisco Muro de Iscar

José Luis Gómez

Demasiadas dudas ante el ISIS

por José Luis Gómez

Victoria Lafora

Autocomplacencia

por Victoria Lafora

La actualidad más visitada en EuropaPress logo: La actualidad más vista
Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies