La insoportable altivez del secesionismo catalán

Publicado 08/09/2017 8:00:35CET

MADRID, 8 Sep. (OTR/PRESS) -

La altivez antidemocrática de quienes lideran el proceso secesionista catalán es realmente insoportable. Lo visto y oído en el Parlamento catalán no tiene parangón en la historia de la España democrática. Todos ellos fueron altivos y soberbios y con una naturalidad más que asombrosa laminaron de un plumazo sus propias instituciones derivadas del Estatuto de Autonomía, ese mismo que les ha permitido sacar pecho tras los atentados de Las Ramblas.

Resulta insoportable la altivez de la presidenta del Parlamento al saltarse a la torera los consejos de sus propios letrados. Insoportable escucharles hablar de derechos y libertades al mismo tiempo que atropellaban los derechos de la Oposición. Insoportable la impostura del propio Puigdemont que ostenta, sin rubor alguno, el título de máximo representante del Estado en Cataluña, de ese Estado al que ha sido profundamente desleal. Impostura absoluta firmar de madrugada la convocatoria del referéndum y ya cuesta poner palabras al acto final de la sesión parlamentaria cantando, altivos ellos, Els Segadors con la Oposición en la calle. Fue estremecedor.

Ha habido una altivez insoportable por antidemocrática, pero solo eso. Ni épica, ni heroísmo ni nada de nada que esté dando a este inaceptable desafío una pizca de altura.

Siempre he sostenido que el secesionismo catalán era como un ciclista cansado: o sigue pedaleando o se cae. Y han seguido pedaleando y lo seguirán haciendo pese a los recursos que el Gobierno ya ha interpuesto. Visto lo visto ya nadie puede llamarse a engaño. Esto es lo que hay y en gran medida lo hay por el silencio de las buenas gentes que como ya se sabe ese silencio es el que permite tropelías. ¿Dónde han estado, donde están esos miles y miles de catalanes, que durante años y años han están encantados por la influencia de su partido, la fallecida CiU, en España?. ¿Dónde?.

El argumento de fondo es que si se han hecho así las cosas es que no había más remedio porque los "otros", es decir, el Gobierno de Rajoy se ha negado al diálogo. ¿Puede un Presidente del Gobierno negociar la autodeterminación de un autonomía española?. ¿Han estado dispuestos en algún momento los dirigentes secesionistas a renunciar a su objetivo ultimísimo -la independencia- para abordar una negociación que con toda seguridad hubiera dado frutos?. ¿Es admisible que se diga que los secesionistas "estamos a donde nos han llevado"?. Los otros, la culpa siempre es de los otros.

De la excepcionalidad de la situación es buena prueba el tono grave pero sereno de Mariano Rajoy en la rueda de prensa en la que informó de los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno. El jefe del Ejecutivo pidió, más a modo de advertencia que de súplica, que los dirigentes secesionistas abandonen el camino emprendido porque no habrá referéndum. "Haré lo necesario, sin renunciar a nada, para evitarlo". Y si Rajoy ha dicho a todos los españoles que no renuncia a nada, es que, efectivamente, no renuncia nada.

Estamos ante una situación grave y extremadamente delicada, con actitudes que llenan de irritación pero ahora más que nunca es bueno que nuestros responsables políticos mantengan la prudencia y la serenidad para desde la democracia defender la democracia. Esa defensa tiene que ser tan serena y tan proporcional como contundente, sin complejos ni miedo alguno. El Gobierno lo sabe, y, afortunadamente, también el PSOE y Ciudadanos. Hay que confiar. Necesariamente tenemos que confiar.

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