Un espectáculo deprimente

Actualizado 05/07/2007 2:00:30 CET

MADRID, 5 Jul. (OTR/PRESS) -

La televisión es espectáculo, a veces edificante pero otras deprimente, y el mano a mano que han protagonizado Zapatero y Rajoy en el Debate sobre el Estado de la Nación me parece que encaja perfectamente en esta segunda categoría. La retrasmisión que todos pudimos ver en vivo y en directo por "La 2" de TVE fue, en mi opinión, un espectáculo deprimente. No tenía por qué haber sido necesariamente así ya que, pese a las evidentes diferencias entre uno y otro respecto al monotema de ETA, el punto de encuentro posible entre ambos que los demócratas llevamos reclamando toda la Legislatura en aras de restablecer la imprescindible unidad contra el único verdadero enemigo común de esta historia, que no es -y no debería ser otro- que ETA, se hizo presente en la intervención inicial de Zapatero. Cuando casi al final del discurso que abrió este debate el presidente del Gobierno dio claramente por acabado el famoso Proceso y por roto cualquier diálogo con ETA, reconozco que albergué la esperanza de que Rajoy recogiera ese guante. Pero el líder del PP prefirió no apartarse del guión que más réditos electorales le ha dado hasta ahora en las encuestas.

Desde que Zapatero pronunció la palabra que Rajoy ha convertido en talismán y "prueba del 9" de las intenciones del presidente respecto a ETA, la palabra "derrotar", el discurso que traía escrito y leyó tal cual el líder del PP quebró, en mi opinión, por su base. Una vez que el presidente se avino a la tesis popular de dar por concluida la actual etapa de diálogo y centrarse en la derrota de la banda, ese discurso perdió completamente su sentido. Recoger el guante que le lanzaba el presidente habría sido, en mi opinión, lo razonable, y creo que también lo inteligente desde el punto de vista electoral. El deseo de que el PSOE y el PP recompongan la unidad contra ETA gana a cualquier otra consideración sobre este grave asunto en las encuestas. Una vez que Zapatero le dio la razón por anticipado, Rajoy solo tenía que extender la mano a Zapatero para recoger el fruto de su insistencia y "apuntarse" el éxito. Pero, en vez de la magnanimidad, el líder del PP eligió ahondar en la bronca

Creo que Rajoy se equivocó. Nadie con dos dedos de frente y que encima sabe como puede llegar a ser de nauseabunda una negociación con ETA porque ha sido miembro de un Gobierno que también ha negociado con ETA, como es el caso, puede pedir a ningún Gobierno lo que Rajoy le ha pedido en este debate al presidente de este Gobierno: las "actas" de su negociación con ETA; esto es un disparate. Y la "opción b" del dilema que le planteo -o las actas, o elecciones-, otro. Lo primero, en mi opinión, no es decente. Lo segundo, sencillamente, no está en su mano.

Consuelo Sánchez-Vicente.

OTR Press

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