La abdicación.

Actualizado 30/01/2013 13:00:58 CET

MADRID, 30 Ene. (OTR/PRESS) -

La abdicación de la reina Beatriz de Holanda en su hijo el príncipe Guillermo ha abierto el debate sobre si algo así podría suceder en España. Más allá de que la reina tiene 75 años y su hijo 45, es decir las mismas edades que el rey Juan Carlos y el príncipe Felipe, el caso de Holanda y España no es ni parecido. La tradición en el país nórdico ha sido la abdicación de sus reinas cuando llegan a una determinada edad. Así la Reina Guillermina, abuela de Beatriz, abdicó en 1948 en su hija Juliana y esta hizo lo propio con la reina Beatriz que ahora cede la corona su hijo. Tratándose de una institución donde las tradiciones forman parte de su propia existencia el dato no es menor y habría que ponerlo en valor.

Es verdad que no es la primera vez que en nuestro país se alzan voces sugiriendo al rey Juan Carlos que debería abdicar en su hijo, el príncipe Felipe, que sin duda está suficientemente preparado y perfectamente dispuesto a asumir la Jefatura del Estado llegado el caso, pero este tal vez sea el peor de los momentos y uno de los peores escenarios. A nadie se le escapa el desgaste que ha sufrido la institución últimamente acrecentado por el caso Noos, las cacerías reales, los líos de familia, etc, pero aún así en una España más republicana que monárquica el juancarlismo es un hecho y el monarca -que ha tenido el coraje de pedir perdón cosa que no ha hecho ningún político en este país- sigue siendo una pieza fundamental para sostener la institución que representa.

Hace bien poco, en la polémica entrevista a Jesús Hermida, dijo que se encontraba en buena forma y con ilusión para seguir adelante, acallando en parte las voces que le quieren jubilar de forma inminente. Se podría argumentar a favor de la tradición y la abdicación que su padre don Juan le cedió el testigo -aunque durante mucho tiempo se resistió renunciar a sus derechos sucesorios- y por lo tanto esa tradición también existe en España, pero ni el momento histórico tuvo nada que ver ni hay una urgencia para tomar una decisión precipitada.

De entrada, según hemos leído estos días se plantearía un problema legal para la abdicación al no existir una "Ley de la corona" que en teoría habría que desarrollar. De hecho el artículo 57.5 de la Constitución señala literalmente "que las abdicaciones, renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión de la corona se resolverá por una ley orgánica", y ni siquiera los especialistas en la materia se ponen de acuerdo en qué sería lo conveniente, lo que podría dar lugar a interpretaciones jurídicas contrapuestas. En teoría -aunque, sin duda, llegado el caso se podría hacer una interpretación más operativa- después de 37 años de reinado en España todavía no se ha redactado la ley orgánica por lo que la abdicación sería técnicamente imposible.

Más allá de legalismos, lo cierto es que para abdicar hace falta voluntad y el Rey Juan Carlos no parece que esté por la labor. Su cargo es vitalicio y por lo tanto podrá mantenerse en la Corona todo el tiempo que desee hasta su muerte. Si en Holanda el gesto político e histórico de su reina no representa ningún problema aquí las cosas podrían complicarse y mucho por lo que, de momento habrá que ver cómo consigue salir la institución del caso del Duque empalma..do y luego ya veremos. Lo cierto es que el horno no está para bollos y como sostenía Ignacio de Loyola, el fundador de los Jesuitas, en tiempos de tribulación mejor no hacer mudanza.

 

OTR Press

Charo Zarzalejos

Mejor el silencio

por Charo Zarzalejos

Rafael Torres

El viaducto morandi

por Rafael Torres