El abuso de poder

Actualizado 10/05/2007 2:00:42 CET

MADRID, 10 May. (OTR/PRESS) - Ayer y anteayer he tenido sendos almuerzos de trabajo con dos importantes empresarios de sectores muy diferentes y no se habla de otra cosa: el caso Conthe. La denuncia que el expresidente de la CNMV ha hecho de cómo se fraguó desde Moncloa la operación destinada a desacreditar y forzar al presidente del BBVA, Francisco González, a dejar el cargo, ha puesto en alerta a muchos y planteado serias dudas sobre si el poder político utilizando las alcantarillas - tan explotadas en épocas pasadas- puede actuar impunemente y para conseguir sus objetivos 'todo vale'.

Está claro que el presidente del BBVA resultaba incómodo para el gobierno de Zapatero porque se le podía vincular al PP, pero sobre todo porque la persona que mas influía en el entono del presidente en materia económica: Miguel Sebastián - entonces director de la oficina económica de Moncloa y actual candidato a la alcaldía de Madrid- sangraba por la herida de la venganza y no podía perdonarle a su antiguo jefe, el mismísimo Francisco González, que le despidiera como responsable de estudios del Banco. ¿Qué mejor forma de quitarse la espina y demostrar que la venganza es un plato que se sirve frío que conspirar para que quien le echó fuera, finalmente, el laminado?. De ser cierto -como ha denunciado Conthe- que el actual vicepresidente de la CNMV Carlos Arenillas se prestó sin pudor a hacer el trabajo sucio que se le pedía desde Moncloa -aunque finalmente la operación quedara en nada- la cosa es como para echarse a temblar. Porque ya no solo se trata de una actuación repugnante y espúrea para desacreditar a un ciudadano a base de dossieres falsos sobre presuntas irregularidades, sino que para llevar a cabo la misma se contó con la complicidad de un periodista de la Cadena SER que se prestó de vocero y que casualmente ¡demasiada casualidad! había obtenido el mismo dossier por su cuenta... ¿o es que su fuente fue directa o indirectamente la cuestionada Oficina Económica de Moncloa?. Sea como fuere, el asunto huele que apesta y pone en entredicho el papel de la cacareada oficina monclovita que mas parece un gabinete de trafico de influencias, dedicada a conspirar, que otra cosa. No me extraña que Miguel Sebastián se haya quedado mudo de repente ¿qué decir ante semejante ejemplo de abuso de poder? o que el vicepresidente Solbes se intente escabullir afirmando que "ahora no tiene sentido desenterrar esto". Ni tampoco es de extrañar que el PSOE se quedara solo en el Congreso de los Diputados frente al resto de los grupos parlamentarios, en su negativa a apoyar una proposición no de ley para que el presidente y vicepresidente de la CNMV sean nombrados por una mayoría cualificada de la Cámara Baja y no por el Gobierno. La callada ha sido la respuesta y ya se sabe, quien calla.... otorga.

Esther Esteban.

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