La caída de Marta.

Actualizado 11/12/2010 13:00:34 CET

MADRID, 11 Dic. (OTR/PRESS) -

La detención de Marta Domínguez, la mejor atleta de nuestra historia, nos ha puesto a todos los pelos de punta y ha puesto una vez más al deporte español bajo sospecha. La campeona del Mundo está acusada nada menos que de suministrar sustancias dopantes a otros deportistas, es decir de facilitarlos que practiquen el juego sucio.

Marta ha sido para nosotros una autentica heroína el gran ejemplo de fuerza, disciplina y superación. Había conquistado 16 medallas desde el 93 hasta ahora, era plusmarquista nacional de 3.000 metros, 10.000 y 3.000 obstáculos y su trayectoria era impecable. Y digo "era" y no "es" porque, aunque lógicamente ella, como todos, tiene derecho a la presunción de inocencia -y no seré yo quien la culpabilice antes de saber exactamente qué ha pasado- el mito se nos ha caído y nos sentimos de repente traicionados por una de las novias de España.

Se nos dice que puede estar altamente implicada en lo que se ha llamado la "Operación Galgo" es decir de ser una de las mandamás de una red de consumo de productos dopantes, que se ha saldado con catorce detenidos, lo cual de ser cierto podría poner a muchos deportistas de elite en el punto de mira. En los registros practicados en varias viviendas se encontraron esteroides, anabolizantes, bolsas de sangre, hormonas y EPO... ¡en fin! todo un arsenal que constituye no sólo la prueba del delito sino la de la decepción para millones de seguidores.

Cuando aun no se han despejado las dudas sobre nuestro ultimo ganador del Tour, Contador, que está siendo investigado por dar positivo en clembuterol, este nuevo caso es un durísimo golpe para el deporte español, del que tan orgullosos nos sentimos.

Es verdad que estamos en un momento excepcional, que tenemos la mejor generación de deportistas de nuestra historia y eso sirve en muchas ocasiones de bálsamo ante las dificultades que tiene nuestro país. Vemos en nuestros deportistas el espejo en el que mirarnos y tal vez por eso nos duele especialmente el juego sucio, que algunos se hagan trampas en el solitario y nos escandalicen a todos. Marta lo tiene todo: una brillante carrera, el reconocimiento económico y social e incluso la bendición de la maternidad y por eso este caso plantea demasiadas preguntas sin respuesta. Es posible que Marta sea inocente y si es así su honor deberá ser restituido, no se de que manera, pero si es culpable en su pecado llevara la penitencia: la indiferencia y el olvido de quienes la habíamos convertido en un autentico ídolo ¡ojala que no tenga los pies de barro!

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