La huelga del disimulo.

Actualizado 29/09/2010 14:01:04 CET

MADRID, 29 Sep. (OTR/PRESS) -

No voy a hacer huelga, aunque tengo como muchos españoles el corazón partío, que diría la canción. Soy autónoma, sobrevivo en mi profesión gracias a un puñado de colaboraciones en prensa, radio y televisión y tengo razones sobradas para decirle NO al gobierno y darle la espalda por sus medidas económicas que han llevado a nuestro país a las más altas cotas de paro de la historia. Eso debería significar sin más, que utilizara mi legítimo derecho a sumarme a la convocatoria como medida de protesta. El problema es que los convocantes CC.OO y UGT tampoco me representan, como no representan a la mayoría de los trabajadores de este país, a los que han dejado abandonados a su suerte por un puñado de lentejas, ensoberbecidos de tanto pisar moqueta y dejarse adular por el poder.

No soy empresaria, ni trabajadora por cuenta ajena y represento a una generación que ha llegado siempre tarde a las ventajas que después de años de lucha y reivindicación tienen hoy las mujeres y sobre todo las madres. Con mi primer hijo no tuve ni un solo día de baja maternal porque la empresa para la que trabajaba me obligó a pagar el sueldo de la persona que me sustituyó durante el mes que estuve fuera de la redacción, si quería mantener mi puesto de trabajo. Tampoco se lo que significa un cheque bebé, una ayuda para la guardería o una beca para mis hijos a pesar de que han tenido y tienen unos expedientes muy brillantes. Ser autónoma en este país es una maldición. Te creas tu propio puesto de trabajo, pagas religiosamente a Hacienda que te tiene siempre bajo la lupa, te fríen a impuestos, la mayoría de las veces ganas un sueldo inferior al que conseguirías si estuvieras contratada por cualquier empresa de mi sector y encima estás excluida de cualquier tipo de ayuda. Si caes enferma no puedes cogerte una baja porque dejas de tener ingresos y lo de tomarte un mes de vacaciones es un lujo que desde hace años no se puedes permitir.

Tengo muchísimos motivos para hacer huelga porque, como todos, estoy padeciendo en mi propia piel los efectos devastadores de esta crisis y la nefasta gestión de este gobierno pero si busco ayuda, nunca he tenido la mano tendida de los sindicatos que nos meten a todos en el saco de los empresarios como si en vez de crear un solo puesto de trabajo; el nuestro tuviéramos miles de empleados y nos dibujan al vergonzoso estilo chiquilicuatre.

No voy a hacer huelga porque es inútil, muy perjudicial para los intereses de mi país y porque además de ser "una putada" que diría Toxo, es una huelga del disimulo, en la que nada es lo que parece y en la que las dos partes: gobierno y sindicatos están haciendo un paripé para pasar el trago. Zapatero necesitaba de una huelga general para legitimarse ante los mercados y las instituciones internacionales y los sindicatos la necesitan para legitimarse ellos, que están bajo mínimos en cuanto a credibilidad. En definitiva estamos ante un juego de intereses y por eso ni el gobierno arremete contra quienes le convocan una huelga para denunciar sus políticas, que por ciento no piensa modificar, ni los convocantes quieren ofender demasiado al gobierno que les da de comer. Ni el horno está para bollos, ni servidora para colaborar con esta mentira. Si quieren operaciones de maquillaje que ellos se la guisen y se la coman, como por cierto hacen siempre.

OTR Press

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