'EL MUNDO' se hace mayor

Actualizado 24/10/2007 2:00:44 CET

MADRID, 24 Oct. (OTR/PRESS) -

Han pasado 18 años y parece que fue ayer. Un día como ayer, hace 18 años, nacía un periódico nuevo: 'EL MUNDO', al que todos daban como mucho los cien días de gracia...Esos que no se le niegan ni al peor de los enemigos. Era un proyecto arriesgado, no sólo porque los competidores tenían una larga historia detrás, lo cual era un factor importantísimo a tener en cuenta, sino también porque su director Pedro J. Ramírez pasaba por ser un tipo temerario, de esos a los que el poder teme y odia a a la vez porque nunca sabe por dónde va a salir. Ese director había contado su secreto a algunos incondicionales, entre ellos a Francisco Umbral, a quien convocó una Semana Santa en su casa para confesarle que quería hacer el periódico de su vida: "como el que decide tener un primogénito o casarse con la más guapa del pueblo" confesó años después el ya desaparecido maestro de columnismo político...

Quería hacer una forma de periodismo inédita en España, un periodismo de investigación que no nacía como un género literario sino como un incentivo, ante las cosas que estaban pasando en nuestro país: el Gal, Filesa, Malesa, el caso Rubio, el escándalo de Roldán etc, etc... Pedro J. se definía a sí mismo como "un David frente al Goliat" mientras el maestro Umbral lo veía como un "Goliat frente al Goliat", una especie de nuevo Ciudadano Kane con la edad de Billy el Niño y con igual rapidez a la hora de sacar... Decía el maestro de la columna, que la paranoia política había llevado a Felipe González a hacer una lectura delirante de la realidad española y de su propia gestión y que Ramírez, Pedro. J. habia sido el Dalí de esta historia, "el psiquiatra del psiquiatra" encargado de hacer una lectura al revés del discurso triunfalista y distorsionado del líder político". Ese hombre que, a diario en sus portadas de ese periódico 'EL MUNDO' nos ofrecía el contradiscurso coherente e irreprochable de la realidad española.

Como es lógico, Umbral, como siempre crítico con todos y con todo se preguntaba si Pedro J. hace o no política y se respondía con una incógnita, fácil de resolver, con la idea de que todo el aparato investigativo del 'EL MUNDO' no habría servido de nada si en este país no hubiera nada que investigar. "Si el novelón crece y crece -señalaba Umbral- empastelado de sangre -véase el GAL- no es culpa ni regocijo de Pedro J. Ramírez sino del desarrollo canceroso de las células enfermas del aparato del estado y sus funcionarios". Tenía razón el maestro. La culpa por más que les pese a los poderos no es de los mensajeros que, con mayor o menor acierto, quieren tirar de la cuerda para descubrir la verdad, la culpa es de quien no solo se sabe poderoso, sino que además cree que su poder es infinito e ilimitado y abusa de él como si fuera eterno y nadie lo pudiera cuestionar.

'EL MUNDO' nació hace 18 años con vocación de contrapoder y su gran mérito es que gobierne quien gobierne -sea el PP o el PSOE- es una china en el zapato del inquilino de la Moncloa, por mucho que sus grandes y variados enemigos lo señalen como defensor de una ideología que varía de siglas según quien ostente el gran poder. Decía el maestro Umbral, y yo lo suscribo, que 'EL MUNDO' parte de la filosofía de que la democracia es siempre conflictiva y no se trata de hinchar conflictos sino de iluminarlos y resolverlos. "De hacer democracia directa, de vivificar la conciencia democrática de la gente, de hacerla participar, siquiera sea informativamente. De vivir en común la diaria aventura de la libertad". ¡Así sea y felicidades por esa mayoría de edad! Claro, que ahora dirán que estas palabras son de adulación más o menos interesadas porque colaboro con ese periódico desde hace años. Lo hago, sí, pero lo hago en libertad... y a mucha honra. Nadie me ha tocado nunca ni una coma y eso ya es mucho en los tiempos que corren. ¿O no?

Esther Esteban.

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