La resaca.

Actualizado 10/06/2009 14:00:52 CET

MADRID, 10 Jun. (OTR/PRESS) -

No ha sido ni una dulce derrota, ni una amarga victoria. Las elecciones europeas celebradas el domingo, tienen un claro ganador: el PP de Mariano Rajoy y un perdedor igualmente claro; el PSOE de Rodríguez Zapatero. Los populares consiguieron dos escaños, cuatro puntos y cerca de 600.000 votos más que los socialistas, que han sufrido su primera derrota en unas elecciones de ámbito nacional con Zapatero como secretario general. Si además se analiza la letra pequeña el PP ha obtenido unos excelentes resultados en Madrid y Valencia, comunidades en las que literalmente ha vuelto a barrer a sus adversarios.¿Y cual sería su lectura? pues que las campañas contra Esperanza Aguirre por el caso del espionaje y contra Francisco Camps por el asunto de los trajes al final se han vuelto en contra de los socialistas que lejos de recortar sus diferencia siguen perdiendo terreno. Eran elecciones europeas, claro esta, pero el hecho de que los dos principales partidos las hayan jugado como unas generales han servido al final para que los resultados sean planteados como una moción de censura a la acción del gobierno por su incapacidad para buscar soluciones eficaces contra la crisis.

Rajoy es hoy un poco mas alto mas guapo y mas simpático que ayer porque el estigma del ganador hace crecer, políticamente. A quien lo consigue y Zapatero ha pedido parte de su telegénica, sus ojos ya no son tan azules y su chistera cada día tiene menos conejos de los que tirar. Los viejos fantasmas ideológicos, al demonización de la derecha española como la mas carca y fascista de todo Europa y las apelaciones al voto del miedo, que tan bien le habían funcionado, hasta ahora ya no le sirven. O se ponen las pilas y se toma en serio el aviso que los ciudadanos le han dado en las urnas o los tres años que faltan para las generales- que en política son una eternidad- se pueden convertir en un calvario para el y una bendición para los inquilinos de Génova que, eso si, deberán cuidarse y mucho porque de éxito también se muere.

¿Moción de censura o cuestión de confianza?. Esta es la gran pregunta tras la resaca electoral, y el asunto en el que están entretenidos los dos principales partidos políticos. Sin embargo, nada de nada, ni la una ni la otra tienen ninguna posibilidad y son simples juegos florales tras el 7-J que no llegarán a ningún puerto. La gran incógnita que se plantea ahora es como van a influir los resultados en la política de Zapatero. Da la impresión de que el líder socialista ha optado por la vía más cómoda, por culpar a la crisis de la derrota y esperar a que escampe. El problema es que no hay más ciego que el que no quiere ver y si Zapatero considera que no ha cometido errores y que cuando la economía se reactive podrá recuperarse sin más se equivoca. Con un Zapatero autocomplaciente, que considera la pérdida de votos como un mal menor, poco se podrá hacer para cambiar las cosas. Si no hay arrepentimiento y mucho menos propósito de la enmienda, no habrá nada que hacer y lo mismo ocurrirá con Rajoy si se limita a sentarse y esperar a ver pasar el cadáver de su adversario político. Lo dicho tres años es una eternidad y la memoria de los ciudadanos frágil y olvidadiza.

OTR Press

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