Un año duro.

Actualizado 02/01/2008 1:00:28 CET

MADRID, 2 Ene. (OTR/PRESS) -

Me duele decirlo así, pero tengo para mí que la cita electoral de marzo -y la bronca política que apareja- va a marcar el resto del año bisiesto que estrenamos. Digo esto porque la discordia anida entre nosotros a cuenta de la política y por obra de la insensatez de algunos políticos incapaces de partir las diferencias buscando lo que une en lugar de agitar y agigantar lo que separa. En términos de riqueza global, nunca estuvo mejor España; aunque hay que apresurarse a decir que el reparto no es horizontal: los ricos son más ricos que nunca y hay más de dos millones de pobres. Hay dos millones de ciudadanos que malviven con una pensión de trescientos euros al mes mientras que alrededor de otros ocho se las apañan como pueden con un salario inferior a los mil euros mensuales.

A ese cuarto de la población le preocupa más cómo vivir cada día -cómo pagar la hipoteca del piso o el colegio de los niños- que el insensato desafío del "lehendakari" Ibarretxe anunciando para octubre una consulta sobre la independencia del País Vasco. Hay prioridades relacionadas con el día a día de las personas y otras inventadas por los políticos. No nos divide, la política -la discrepancia es sana y propia de la Democracia-, el ambiente enrarecido, incluso cainita, es obra de algunos políticos y de sus esbirros mediáticos. Desaprensivos que reescriben la Historia de España embarcando a los más incautos en aventuras políticas extra muros de la Constitución o vividores que se hacen ricos radiando el Apocalipsis político que viene. Sobran extremistas y se echa de menos a gente honrada capaz de trabajar por el común sin dejarse arrastrar por la vanidad , la erótica del poder o los negocios mediáticos relacionados con la política. El año, como digo, nace marcado por las elecciones. Veremos qué pasa tras los idus de marzo.

Fermín Bocos.

 

OTR Press

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