Las claves de la abdicación

Actualizado 05/06/2014 12:00:20 CET

MADRID, 5 Jun. (OTR/PRESS) -

Poco a poco vamos conociendo algunas de las claves que explican el por qué de la inopinada abdicación del Rey Juan Carlos. La decisión la tomó en el mes de enero, tras el mal rato que pasó en la Pascua Militar mal leyendo el texto del discurso dirigido a sus compañeros de armas. Decisión firme, pero, en principio, sin fecha. La cosa se precipitó tras conocer los resultados de las elecciones del 25M. Más allá del ascenso de las opciones de la izquierda radical (IU y Podemos ), lo que determinó que el Rey diera el paso definitivo fue comprobar que el descalabro sufrido por el PSOE (que aparejaba la dimisión de Rubalcaba) abría una etapa de incertidumbre en el seno del partido, que junto al PP, en los últimos treinta años, había sido clave de bóveda en el pacto constitucional que dio estabilidad al sistema durante el período de mayor prosperidad de la Historia de España.

Fuentes solventes comentan que en La Zarzuela entraron las prisas. O el temor. Temor -si dejaba pasar el tiempo-, a no contar con más apoyo que el del Partido Popular en el obligado trámite parlamentario de la proclamación del Príncipe de Asturias como el nuevo Rey de España. Visto que Rubalcaba era urgido por los suyos para que asumiera las consecuencias de la derrota electoral -el PSOE obtuvo los peores resultados de su historia desde que se restauró la democracia-, quedó claro que la sucesión al frente del partido quedaba abierta. Y con ella la posibilidad de que el nuevo liderazgo, visto el desafecto de sus votantes tradicionales y el auge experimentado por otros partidos situados más a su izquierda, pudiera ceder a la tentación de desempolvar los orígenes republicanos del PSOE. Con todas sus consecuencias. Dicen quienes han estudiado a fondo los entresijos de la Transición que el factor que agrandó las discrepancias con Adolfo Suárez en los últimos tiempos de la UCD, fue la obsesión de don Juan Carlos por ver llegar a La Moncloa a un presidente socialista. Pensaba -dicen- que si el PSOE aceptaba la alternancia era tanto como garantizar la consolidación de la Monarquía parlamentaria. Durante 36 años, la fórmula funcionó.

El PSOE se definía oficialmente republicano pero sus líderes se confesaban "juancarlistas". La cuadratura del círculo, pero un círculo virtuoso. El temor a que se quebrara el consenso entre los dos grandes partidos (PP y PSOE) habría sido, pues, el detonante que aceleró el anuncio de la abdicación. La clave última que aclarará las prisas y algunas de las improvisaciones que estamos viendo estos días.

OTR Press

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