Entre Escila y Caridbis

Publicado 21/06/2016 8:00:18CET

MADRID, 21 Jun. (OTR/PRESS) -

Arrecia la campaña electoral coincidiendo con las vísperas del solsticio de verano. Vistos los malos datos que traen los sondeos para el Partido Socialista y la cercanía de la "Nit del Foc" se abre paso la idea de que la noche del 26J habrá hoguera para Pedro Sánchez en la sede de Ferraz si, como dicen las encuestas, la coalición comunista Unidos Podemos adelantará al PSOE. Está por ver, pero si así fuera, el efecto que provocaría en el seno del partido más antiguo de España sería demoledor y tendría repercusiones en el conjunto de la política nacional. Afectaría a la propia combinatoria post electoral en orden a conformar una mayoría capaz de lograr la investidura y formación de un nuevo Gobierno. Si seguimos de la mano de los resultados que pronostican los sondeos, con el PP, como primera fuerza y alrededor de 120 escaños, el mencionado Unidos Podemos como segunda con cerca de 90, el PSOE en tercer lugar con menos de 80 y en el cuarto Ciudadanos, con alrededor de cuarenta, resulta que sin contar con el apoyo o la abstención de los socialistas nadie podría alcanzar la mayoría. El problema, pues, pasa a ser de todos.

Aunque se confirmara el fiasco, Pedro Sánchez tiene dicho que no tiene intención de dimitir. Si decidiera convertir Ferraz en Numancia para resistir la presión de los barones regionales (algunos ya han dejado caer la idea de la dimisión del secretario general) apoyándose en los dirigentes que le deben sus actuales encomiendas se abriría un período de incertidumbre que, como digo, excedería del ámbito del partido. Sánchez cree que son las bases que le eligieron quienes deben decidir su futuro. Habla ya de un futuro congreso (sin fecha) como el escenario para dirimir la cuestión. Nada habría que objetar si no fuera porque antes de ese congreso, el PSOE debe decidir a quien apoya para formar gobierno en España o si decide abstenerse frente a las dos únicas hipótesis de coalición capaz de alcanzar la mayoría absoluta preceptiva para lograr la investidura de un candidato. Solo hay dos coaliciones posibles: votar con Unidos Podemos y Pablo Iglesias de candidato a la Presidencia del Gobierno o apoyar, en ese caso mediante la abstención, la coalición entre el PP y Ciudadanos con Mariano Rajoy al frente. Si el PSOE optara por apoyar a Iglesias sería fagocitado y caminaría hacia la irrelevancia política. Si vota o se abstiene a favor el PP, habría emprendido el camino seguido en Grecia por los socialistas del PASOK. Demasiado para Sánchez, navega entre Escila y Caridbis. Ni siquiera el astuto Ulises, hombre de muchas mañas y gran ingenio, habría podido evitar el naufragio.

OTR Press

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