Fermín Bocos.- La estrategia de Zapatero.

Actualizado 20/10/2010 14:00:34 CET

MADRID, 20 Oct. (OTR/PRESS) -

Decía Harry Frankfurt que el objetivo de la política era el poder, no la verdad, y, a lo que parece, el presidente del Gobierno comparte esa idea. Ha pactado con el PNV un apoyo parlamentario que le permite asegurar un año en La Moncloa. Hasta ahí, poco habría que objetar. Cualquier otro político en su lugar habría hecho lo mismo. Lo hizo Aznar en el 96 y antes Felipe González. El primero, a petición de Pujol, sacrificó a Vidal Cuadras y el segundo hacía tiempo que se había olvidado del asunto de Banca Catalana. La diferencia con lo de ahora es que por aquél entonces tanto el PNV como CiU estaban gobernando en sus respectivas comunidades. Ahora, no. Ahora el PNV está en la oposición. Lo cual quiere decir que tras haber obtenido de ZP lo que pedía a ojos de los electores vascos comparece como el verdadero poder con el que hay que contar cuando se trata del País Vasco. Lo veremos en las próximas elecciones municipales. Y lo veremos a costa del Partido Socialista, que aunque formalmente gobierna en Vitoria, en la práctica resulta que ha sido madrugado en Madrid.... por su jefe de filas.

Esta es la novedad y la confirmación de que aunque la mayoría de los españoles celebramos que Patxi López (con el apoyo del PP) fuera el "lehendakari" -por fin un político que no basa su discurso en arcanos étnicos-, a Rodríguez Zapatero no le hace feliz la situación. ¿Por qué? Pues porque más allá de las ventajas objetivas que apareja el pacto con el PP en el País Vasco -la "Ertzanza" en línea con la Guardia Civil combatiendo a la ETA y el paro y la crisis, y no el euskera, como principales preocupaciones de los gobernantes-, digo que más allá de esas ventajas, lo que los ciudadanos ven es que el acuerdo entre los dos grandes partidos nacionales es posible. No es una utopía. Y es entonces cuando se preguntan, cuando nos preguntamos, por qué si ha sido posible en el País Vasco, no lo es en el resto de España para, por ejemplo, hacer frente a una crisis económica que nos ha dejado en herencia más de cuatro millones y medio de parados.

Respuesta: sí hace tres años, cuando empezó la crisis (que ZP negaba), Zapatero hubiera aceptado un pacto con el PP hoy el inquilino de La Moncloa sería Mariano Rajoy porque los ciudadanos se habrían dado cuenta de que el Gobierno socialista no acertaba con la receta para sortear la crisis. Zapatero es retorcido, pero no es tan corto como pretenden sus enemigos. Por eso, prefiere pactar con quien lo ha hecho, PNV y CC, partidos que no aspiran a gobernar en España. Se conforman con ordeñarla.