De Guindos, el fusible.

Actualizado 11/05/2012 14:00:17 CET

MADRID, 11 May. (OTR/PRESS) -

"La intervención, llega tarde". Es el resumen de la mayoría de las opiniones recogidas al hilo del anuncio de la actuación del Gobierno en la crisis de Bankia. Hasta la semántica juega un papel en esta historia de improvisaciones. ¿Es una intervención o se trata de una nacionalización? No es lo mismo. Quien interviene es parte; quien nacionaliza lo es todo y es quien manda. Convendría que lo aclararan si es que en el Gobierno lo tienen claro. En el seno del Gobierno nunca hubo unanimidad de criterio sobre el futuro de Bankia. Sobre este asunto, De Guindos no tiene las mismas ideas que Montoro. Todo indica que tenían dudas acerca de la hoja de ruta a seguir. Dudas sobre si había o no que apear de la presidencia a Rodrigo Rato y si procedía inyectar directamente dinero público en el banco o si sería mejor convertir en acciones el dinero que el Estado ya había librado meses atrás a través del FROB, opción por la que se habrían decantado.

Al final, parece que el ministro Luis de Guindos (más técnico que político) ha conseguido sacar adelante un diagnóstico que desemboca en la intervención del banco. Intervención que apareja cirugía expeditiva pues el nuevo presidente de Bankia, Ignacio Goirigolzarria, ha pedido -y de momento le ha sido aceptado-, un plan que prescinde de todos aquellos consejeros que vienen de los partidos políticos, los sindicatos, la CAM y el Ayuntamiento de Madrid. De Guindos gana esta mano, pero los políticos profesionales, a la manera de los cocodrilos, permanecerán al acecho y, a medio plazo -si las cosas no salen bien-, le pasaran factura. De Guindos es el fusible de toda la operación. No olvidemos que la presencia de los políticos en los consejos de administración de las cajas de ahorro persigue un doble objetivo: asegurar que los partidos reciban financiación (las más de las veces sin retorno) y, servir de retiro dorado (nunca mejor dicho) a las vacas sagradas de la política. Los casos de Narçís Serra, Rodrigo Rato, José Luis Olivas o Hernández Moltó son muy elocuentes a este respecto.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies