Hay que mojarse

Publicado 25/07/2017 8:00:25CET

MADRID, 25 Jul. (OTR/PRESS) -

Tengo para mí que una parte de los votantes de izquierdas de nuestro país no tardaran en darse cuenta del error que cometieron al renovar su apoyo a Pablo Iglesias pese a que cumpliendo instrucciones suyas en 2016 Podemos impidió la llegada de Pedro Sánchez (PSOE) a la Presidencia del Gobierno.

Parte de los males políticos que ahora denuncian desde Podemos proceden de aquella traición. Pero en ese partido, a la manera de lo descrito en el estremecedor relato de Arthur Koestler publicado en España con el título de "El cero y el infinito", se han impuesto tratar aquél desgraciado episodio como si no hubiera existido. Amnesia total.

Borrón para no tener que reconocer que con Íñigo Errejón al frente de Podemos Mariano Rajoy hoy no sería el inquilino de La Moncloa. Quien prorrogó el contrato al jefe de los populares fue Pablo Iglesias. En público nadie de Podemos admite que el narcisismo de Iglesias y su ambición de liderar a la izquierda española frustró la ocasión de oro de desalojar a la derecha del poder.

Los hechos son tenaces y todo lo que se diga o escriba para analizar las futuras relaciones entre el PSOE y Podemos debe partir de la constatación de que los objetivos de ambos partidos son diferentes. Para Sánchez, líder de nuevo de un partido que ha gobernado en España más de veinte años, la meta es alcanzar La Moncloa. Sólo o en unión de otros. En cambio la estrategia de Iglesias es hacerse con la primacía de la izquierda española como fase previa para llegar al poder en la idea de intentar el "asalto a los cielos".

Ahora Iglesias envenena los sueños de Sánchez alentando una "joint venture" en la que el fundamento contractual es echar a Mariano Rajoy, aunque dada la actual composición parlamentaria no pasa de ser un juego virtual. El Gobierno tiene aprobados los Presupuestos del 2017, medio apalabrados los del 18 y socios amarrados para frenar cualquier futura de moción de censura.

¿Por qué entonces pese a esa evidencia Sánchez juega a dejarse querer por Podemos sabiendo que Iglesias no es un socio fiable? Porque Sánchez navega entre Scyla y Caribdis pero sin atreverse a ser Ulíses. Vive instalado en la duda. La que le lleva a la contradicción. La última en relación con el proceso separatista catalán. Tras proclamar hace unos días que apoyaría al Gobierno en la defensa de la ley frente a la eventual convocatoria en Cataluña de un referéndum ilegal el próximo 1 de Octubre, cuatro días después, ha vuelto a la equidistancia criticando las medidas de control de los gastos de la "Generalitat" anunciadas por el Gobierno.

Por ahí va mal. En este asunto no hay equidistancia posible. Hay que mojarse defendiendo la Constitución.

OTR Press

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