Tan cínico como repugnante

Actualizado 18/07/2013 14:00:19 CET

MADRID, 18 Jul. (OTR/PRESS) -

Decir que vivimos en temporada alta de corrupción política, es constatar una obviedad. Los casos se acumulan en los juzgados y entre los implicados hay personajes de casi todos los colores políticos. Algunos llevan el escarnio público que apareja la llamada "pena de telediario" con más discreción que otros, pero hasta ahora ninguno ha reconocido el trinque, ni ha pedido perdón a la sociedad, ni se ha declarado dispuesto a devolver el dinero mal ganado. Dinero de comisiones pagadas por empresarios o constructores ventajistas que, indefectiblemente, se transmuta en aumento del coste de las posteriores adjudicaciones de contratas u obras públicas. No sólo no hay voluntad de atajar la corrupción sino que, así que son pillados en falta la reacción es similar: cierre de filas, maniobras para desacreditar al juez instructor y braceo farisaico para intentar desviar la atención hacia otros casos infamantes para sus rivales políticos. Lo ha venido haciendo sistemáticamente a lo largo de los últimos meses el PP por boca de su portavoz Carlos Floriano en relación con el "caso Bárcenas"; lo han hecho desde Sevilla los socialistas para desviar la atención del público acerca del caudaloso torrente de corrupción que arrastra el caso de los ERE y en ellos están desde CiU (Francesc Homs) ahora que ya conocemos las conclusiones de la investigación judicial sobre el saqueo del "Palau", un caso de trinque y desvío de partidas importantes de dinero hacia el partido que gobierna en la "Generalitat". Siendo todo tan cínico como repugnante, creo que dónde hemos podido comprobar hasta qué punto de degradación moral está llegando la clase política (unos por dejarse arrastrar por la corrupción y otros por permitirla) ha sido en la respuesta de los nacionalistas catalanes de CiU (primero Xavier Trías, después Durán Lleida) a la propuesta de Rubalcaba para sumar votos de cara a una posible moción de censura contra Mariano Rajoy si no acude al Parlamento para dar una explicación sobre la muy fundada sospecha de financiación ilegal que pende sobre el PP según lo revelado por Luis Bárcenas, ex tesorero del partido. CiU apoyaría la iniciativa si, a cambio, Rubalcaba se compromete a apoyar el "derecho a decidir". Así de claro. No les preocupa la corrupción y les trae sin cuidado sanear la vida pública. Ellos van a lo suyo: gato blanco, gato negro. A tanto la pieza. A la vista de tanto descaro uno se pregunta, ¿para cuándo un cambio de la Ley Electoral? Un ciudadano, un voto. Privados de su artificial aritmética parlamentaria quizá recuperarían la mínima sensibilidad que se necesita para condenar la corrupción. Ya digo, tan cínico como repugnante.

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