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Fermín Bocos

Tan contentos

Publicado 26/10/2016 8:00:10CET

MADRID, 26 Oct. (OTR/PRESS) -

No lo disimulan. La cúpula del PP está feliz. Todo eran sonrisas en el transcurso de un desayuno de trabajo en el que arropaban a García Albiol. Dos días antes de que se celebrara la reunión del comité federal del PSOE que votó luz verde a la abstención que permitirá a Mariano Rajoy seguir en La Moncloa, Javier Arenas invitaba a los senadores del PP a acudir a la sesión de investidura del Congreso. La rendición del PSOE ante la evidencia de que en unas terceras elecciones seguiría perdiendo apoyo electoral siendo incluso rebasado por Podemos, ha sido el inopinado milagro que hace que los dirigentes populares se pellizquen para constatar que no es un sueño. Que van a seguir; que los temores que alimentaban ante el inicio del juicio por la trama de corrupción del caso Gürtel se han evaporado.

Vivimos tiempos de ingravidez informativa. Una historia reemplaza a otra. Los medios en general y la televisión en particular -sobre todo algunos canales- determinan el discurso político y conforman las ideas y creencias sociales del momento. Nuestras opiniones se basan en la información de la que disponemos y para la opinión pública esa información ha sido escogida para dirigirnos hacia una conclusión en vez de a otra. Y la novedad, lo que ahora toca, no es la corrupción en el seno del PP y las responsabilidades políticas no asumidas, lo que ahora toca es la guerra civil abierta en el PSOE. Es cierto que los dirigentes de este partido se han empleado a fondo en la tarea suicida de destruir desde dentro a su propia organización. Tardarán años en recomponer la unidad y aún así su proyecto político sale muy tocado. Tanto como para que quienes desde Podemos (Pablo Iglesias) otean la pieza se sientan ya en condiciones de reclamar el liderazgo de la izquierda española. Pero basta con analizar el melífluo discurso conciliador desplegado estos días por Mariano Rajoy y otros dirigentes del PP -los mismos que hace dos meses despotricaban contra el PSOE- para concluir que tienen que hacer un esfuerzo para contener la risa.

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