El triunfo de Tsipras

Actualizado 22/09/2015 12:00:40 CET

MADRID, 22 Sep. (OTR/PRESS) -

Alexis Tsipras volverá a gobernar en Grecia. Lo han decidido los electores. La negociación del tercer rescate no le ha pasado factura. Los griegos le dan una segunda oportunidad. A la vista de los resultados parece que a quienes los helenos no perdonan pasadas fechorías políticas (falseamiento de las cuentas públicas, casos de corrupción, despilfarro presupuestario, clientelismo político y renuencia a la hora de instaurar un Fisco insobornable e independiente) es a Nea Demokratia y a los socialistas del PASOK. Los conservadores (ND), miembros del Partido Popular Europeo cuyo líder Vangelis Meimarakis ha reconocido enseguida la victoria de Xiriza, no han podido borrar la memoria de la políticas "austericidas" del Gobierno de Antonis Samarás ni los casos de corrupción de anteriores gobiernos de la derecha griega.

Xiriza pacta con los Griegos Independientes (pequeño partido de derechas) para alcanzar los 150 diputados de la mayoría parlamentaria que necesitaría para gobernar sin sobresaltos. Desde Bruselas, la victoria de Tsipras no se ve como una amenaza. Como hace nueve meses cuando el sanedrín de la Unión Europea y sus círculos concéntricos de ejecutivos (la mayoría de ideología liberal) recibieron el triunfo de Xiriza poco menos que como una provocación

El culebrón protagonizado por el entonces ministro de Finanzas Yanis Varoufakis -declarado enemigo público "número uno" por los integrantes del Eurogrupo en el proceso de negociaciones de la deuda- concluyó, como se recordará, con la forzada dimisión del arrogante profesor y la posterior claudicación de Tsipras. De humillación fue considerada en los ambientes izquierdistas de Atenas, dando pie a una escisión en Xiriza. Tras aceptar Tsipras el "dicktat" del tercer rescate -la grafía alemana ahorra explicaciones- Bruselas proclamó el armisticio. Ahora han sido los electores griegos quienes han dado un lección de coherencia. Quieren un Gobierno de izquierdas que, pese a las duras condiciones impuestas por la "troika", tenga sensibilidad social. Que luche para no laminar las pensiones, que admita a parte de los funcionarios despedidos en tiempos del Gobierno de Samarás y que cumpla su promesa de cobrar impuestos a los titulares de las grandes fortunas del país que hasta ahora, por escandaloso que nos suene, no tributan. Pese a las apariencias, tengo para mí que la victoria de Xipras no anticipa, ni de lejos, un escenario similar en España para el Podemos que lidera Pablo Iglesias. Pronto saldremos de dudas.

 

OTR Press

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