La última banda.

Actualizado 20/06/2009 14:00:27 CET

MADRID, 20 Jun. (OTR/PRESS) -

El asesinato del inspector jefe de policía Antonio Eduardo Puelles es el último crimen perpetrado por la última banda terrorista que opera en Europa. Le han matado el día en el que se cumplían 27 años del mayor crimen perpetrado por esta organización: la matanza de Hipercor, en Barcelona, atentado en el murieron, también abrasadas, 21 personas y otras 45 resultaron heridas.

Todo indica que ha sido un atentado selectivo; que han ido a por un policía que, como miembro de la Brigada de Información, les pisaba los talones. Cabe pensar que sus compañeros redoblarán los esfuerzos encaminados a identificar y detener a los asesinos que colocaron la bomba lapa en el coche del inspector quien a la vista de lo ocurrido es evidente que no se había percatado de que esta siendo vigilado por los etarras o por sus informadores ocasionales.

El atentado de Arrigorriga nos ha venido a recordar que la ETA todavía no ha sido vencida. Que pese a la eficacia desplegada por policías y guardias civiles -tanto en Francia como en España-, los terroristas siguen organizados, tienen armas, manejan dinero y mantienen con criminal determinación sus proclamados objetivos políticos. En este registro -el de la política-, la reciente sentencia del Tribunal Constitucional que devolvió al conglomerado abertzale radical a las listas de aspirantes al Parlamento Europeo -en contra de otra sentencia del Supremo-, tengo para mí que, de manera oblicua, ha contribuido a lanzar un equívoco mensaje de esperanza y espera de una "solución política" al "conflicto vasco".

No digo que fuera ésa, ni mucho menos, la intención de los magistrados del Alto Tribunal, lo que digo es que no hace falta ser sociólogo, ni vivir en el País Vasco, para saber que allí las cosas ruedan así. Esa esperanza ciega es la que explica la anacrónica existencia de un grupo terrorista en la Europa de la democracia y las libertades.

OTR Press

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