La gran movida

Publicado 08/07/2016 8:00:32CET

MADRID, 8 Jul. (OTR/PRESS) -

Reconozco que, tras haber pensado que este partido renovado podría ser la solución al estancamiento político del país, hace ya algún tiempo que me decepcionó lo que está ocurriendo en la dirección del PSOE. Falto de liderazgo y de orientación, se multiplican las voces dispares de 'nuevos' y 'veteranos' predicando cuál camino se debe tomar. Y hay que reconocer que soluciones 'desde la barrera' hay para todos los gustos, mientras el secretario general, Pedro Sánchez, que es quien teóricamente tiene el máximo poder e influencia en el partido, ha mantenido un absurdo silencio que ha fomentado la pluralidad de esas voces contradictorias. La última, la más potente, la de Felipe González, pidiendo sin equívocos que el PSOE deje gobernar a Mariano Rajoy, al tiempo que otros miembros de la dirección sugerían que, si Rajoy no puede constituir mayoría, deberá ser Sánchez quien lo intentase, se supone que con los mismos mimbres que en los meses precedentes, los mismos vetos líneas rojas y azules, etc. O sea, más de lo mismo: la parálisis.

El descenso en mi consideración hacia Felipe González data de tiempos ya antiguos, concretamente de la última Legislatura en la que ejerció el poder, marcada por la corrupción y las trapisondas más variadas. Pero reconozcamos en él al estadista que no anida ni en Sánchez, ni en Rajoy, ni en Rivera ni, desde luego, en Iglesias. Y su advertencia, en vísperas casi de la celebración de ese Comité Federal socialista del que se esperan (temo que en vano) directrices que aclaren el panorama, ha sonado como un aldabonazo en los oídos de esos miembros de la Ejecutiva federal que siguen la consigna oficial: que Rajoy se busque sus propias alianzas para lograr la mayoría, que nosotros, los socialistas, no le vamos ayudar a mantenerse en La Moncloa, faltaría más. Así que la salida al ruedo de González es un disparo al corazón de la cerrazón de la directiva del PSOE. Y una muestra más, por si fuera necesario, de que hay tesis muy diferentes en el seno del que sigue siendo el segundo partido más importante del país. Casi un caos.

Este viernes, Sánchez tratará de comprobar hasta qué punto cuenta aún con la adhesión de sus 'barones' territoriales, o de la mayoría de ellos, antes de que se reúna, en medio de no poca expectación, el máximo órgano del PSOE entre congresos, el sábado. No espero mucho de ese encuentro, entre otras cosas porque el Comité Federal no es lo que era, un órgano de debate profundo. Consenso, lo que se dice consenso, apenas hay sobre el rechazo de la gran coalición: lo comparten los mayores y el 'círculo de confianza' de Sánchez. Pero poco más. Claramente insuficiente para los tiempos que corren en este país nuestro. Y advierto: empiezan a sonar nombres de posibles sustitutos al secretario general, cuando se convoque -lleva ya cinco meses de retraso-- el Congreso federal. ¿Qué parte de 'peligra tu cabeza' no entiende Sánchez?

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