Falló toda Europa (de nuevo).

Actualizado 28/12/2010 13:00:55 CET

MADRID, 28 Dic. (OTR/PRESS) -

Solamente ahora, cuando han pasado esos días vacacionales en los que la información más puntual queda algo relegada, nos vamos enterando de la magnitud del desastre que fue el cielo europeo en Navidad. No es lo mismo escuchar por la radio que en algunos aeropuertos la nieve provocó retrasos considerables para millares de personas que comprobar 'in situ' la falta de un familiar en la cena de Nochebuena.

Fue, perdón por ponerme como ejemplo, mi caso: una sobrina muy querida, apenas una adolescente, llamaba angustiada a mi hermana desde Bruselas; era la mañana del pasado día 24. Tras nueve horas de cola esperando una tarjeta de embarque, le comunicaron que no podría salir hasta la tarde del día siguiente, 25. Tampoco pudieron encontrar un hotel para ella, ni una cena medianamente decente. Hubo de pasar la noche, junto con otros centenares de personas, en las incómodas instalaciones aeroportuarias de la capital belga. Me dicen que lo mismo ocurrió en otras capitales, como París, Frankfurt y, sobre todo, Londres. La nieve fue quien, en esta ocasión, provocó otro eurocaos aéreo. Antes fue la huelga salvaje de los controladores españoles. Antes, la erupción de un volcán. Antes...

Algo está fallando. El tráfico aéreo no puede depender de las imprevisiones --que si faltó anticongelante, dicen ahora_de las instalaciones en los aeropuertos, ni de los fallos humanos, ni de la escasez de inversiones para mejorar la operatividad y la seguridad. Estamos ante un tema tan serio que es capaz de colapsar a la vieja Europa, y poner a prueba la eficacia de las instituciones de la UE.

Puede que sea un síntoma, uno más, de que hay muchas cosas en Europa que no funcionan, desde la armonización fiscal hasta la conjunción de los planes de rescate financiero de algunos países. Quizá el club se amplió demasiado apresuradamente, quizá se haya dotado de excesivo poder a los 'eurócratas' y de demasiado poco a los ciudadanos, y también puede que tanta reunión en los consejos europeos esté resultando en más burocracia y menos eficacia porque los gobiernos nacionales tienen muy diverso peso en la mesa de las decisiones.

Quién sabe dónde está el diagnóstico acertado. Pero lo que sí es seguro es que en Europa algo falla en política exterior, en política económica y, ya lo ven, en política de transportes. ¿A quién le pide responsabilidades una niña que pasó la Nochebuena tirada en una silla del aeropuerto de Bruselas?

OTR Press

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