Florentino el hortera.

Actualizado 17/06/2009 14:00:35 CET

MADRID, 17 Jun. (OTR/PRESS) -

Ya sé que el tema escandaliza a mucha gente en estos tiempos de crisis, pero no a mí: pienso que el dinero gastado por Florentino Pérez en fichajes estrella para el 'nuevo' Real Madrid está bastante bien empleado, al menos desde un punto de vista de estricta rentabilidad económica: ¿cuánto vale esta revolución -la segunda de Florentino- de imagen para un club blanco que estaba a punto de ser desahuciado por los médicos del deporte? ¿Cuánto los derechos televisivos, cuánto la publicidad que viene, que va a venir sin duda, en las camisetas, cuánto se va a ganar en partidos de exhibición por esos mundos de Dios? ¿Cuánto vale para un equipo español que los niños de Mongolia Exterior, pongamos por caso, lleven la camiseta de Ronaldo, de Kaká, de Raúl, de...?

Pues eso: que Florentino Pérez será muchas cosas, y seguramente no todas buenas, pero desde luego no es un idiota al que le guste despilfarrar. Incluso desde el rechazo a sus modos horteras -tres millones de las antiguas pesetas gastados en champan en una sola noche y, encima, con una exhibicionista poco cuerda, como Paris Hilton-, Ronaldo va acompañado por el escándalo, que es lo contrario al anonimato. Personalmente, rechazo estos modos horteras, el coche superdeportivo, carísimo, que no puede desarrollar ni la tercera parte de su potencia en estas carreteras con estos límites de velocidad; me da grima ver tanto oro colgado del cuello del Beckham de turno y la supercasa alquilada por la Victoria Principal del momento.

Pero esos modos de nuevo rico nada tienen que ver con el ímpetu de Florentino, el político, el superempresario, el emprendedor, a la hora de invertir en dioses quizá con pies de barro (y acero) y cerebro de mosquito, pero que son tan, tan rentables. Y tan glamurosos.

Otra cosa es el ejemplo que estos ídolos significan para nuestros jóvenes: lamentable. Pero de esto me parece que tampoco podemos culpar a Florentino Pérez, que en un par de semanas ha hecho que la hinchada madridista -conste: yo no pertenezco a ella- haya vuelto a sacar pecho, como era su obligación. ¿Calderón? ¿Quién era ese Calderón?

OTR Press

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