Zapatero anda como perdido

Actualizado 19/03/2007 1:00:27 CET

MADRID, 19 Mar. (OTR/PRESS) -

Los manifestantes que salieron a la calle este fin de semana en Pamplona, Madrid y otras ciudades españolas, tenían una sola cosa en común: ninguno defendía al Gobierno, aunque algunos, los que gritaban contra la guerra en Irak, se dirigiesen fundamentalmente contra la oposición. La manifestación madrileña, aunque auspiciada entre otros por el Partido Socialista, no dejó de corear un eslogan muy peligroso para los actuales intereses del Ejecutivo que preside Rodríguez Zapatero: 'tropas españolas, fuera de Afganistán'. Es seguro que desde la embajada norteamericana en Madrid, situada no demasiado lejos del inicio de la marcha convocada por partidos de izquierda, sindicatos y organizaciones pacifistas, se envió este sábado un informe no demasiado favorable a la estrategia del partido que sustenta a ZP apoyando este acto.

Sabemos que algunos estrategas que habitan en La Moncloa están felices ante 'lo bien que estuvo' el presidente Zapatero en una entrevista radiofónica que ha sido especialmente comentada, en términos elogiosos tanto hacia el entrevistador como hacia el entrevistado. Y a ZP le preparan un par de comparecencias televisivas de las de 'prime time', alguna entrevista con un prestigioso medio escrito extranjero, un mitin estelar celebrando los tres años de su ascenso al poder...Pero todo ello no va a bastar para contrarrestar, por ejemplo, el que podría ser un mal resultado de los socialistas en las elecciones municipales y autonómicas en algunos puntos estratégicos y muy visibles. Cierto que ZP llegó al sillón presidencial con Madrid y Valencia en manos del PP, pero ha sido él quien ha alentado muchas esperanzas en que las cosas iban a experimentar un vuelco.

Como es cierto -yo mismo lo he oído de su boca- que el presidente se ha mostrado extraordinariamente optimista sobre las posibilidades de un buen desenlace del llamado 'problema vasco', y que eso ha dado alas a quienes esperan mucho de un proceso que se torció gravemente con el atentado en Barajas el pasado 30 de diciembre. Desde esa fecha -concretamente, desde su promesa, el día anterior, de que este sería 'un buen año' en materia de pacificación de los terroristas-, Zapatero no ha dado pie con bola: se marchó de vacaciones a Doñana justo cuando no debía hacerlo, se ha dejado comer el terreno por un Mariano Rajoy que, al fin, parece haberse sacudido la pereza, pierde puntos en las encuestas del CIS y ha hecho un cambio -uno solo, cuando hubiesen sido precisos varios más- altamente polémico en su elenco gubernamental. En medio de todo ello, ha desautorizado a su ministro de Defensa acerca del envío o no de más tropas a Afganistán, a su ministra de Sanidad en la ya conocida como 'ley del vino'... Menos mal, dicen en Moncloa, que estuvo brillante frente al buen descaro periodístico de Carlos Herrera, porque la verdad es que el Gobierno cada día tiene menos influencia en los medios.

En suma: Zapatero anda como algo perdido. Su sonrisa ya no resulta tan misteriosa, como tampoco el personaje resulta ya misterioso. Ahora, muchos se preguntan qué ocurrirá a continuación. Tiene ante sí una precampaña electoral que comenzará inmediatamente después de las vacaciones de Semana Santa y en la que Rajoy, aseguran, se va a emplear a fondo (también Zapatero y lo más brillante del elenco socialista, comenzando por la vicepresidenta Fernández de la Vega). Y sigue confiando, optimismo antropológico infatigable al canto, en que pronto llegará alguna declaración alentadora procedente de ETA y de su entorno. Eso ocurrirá de ahora al aberri eguna, el domingo de resurrección, piensan los futurólogos monclovitas. Porque en el entorno socialista se admite hoy casi todo aquello que aquí se critica, aunque todos saquen pecho a la hora de hablar de las realizaciones de estos tres años. Casi todo se admite...menos que Zapatero haya perdido su buena suerte, la que ha sido siempre su fiel compañera.

Fernando Jáuregui

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