A ver si va a resultar que Rajoy tiene razón...

 

A ver si va a resultar que Rajoy tiene razón...

Publicado 15/07/2017 8:00:47CET

MADRID, 15 Jul. (OTR/PRESS) -

Son pocas las cosas, dicen quienes presumen de conocer a la esfinge, que pueden provocar un ataque de ansiedad al presidente del Gobierno. Y es que es de imaginar que, para ser presidente de una nación, cosa siempre llena de problemas por resolver, hay que tener un temple especial. Mariano Rajoy sin duda lo tiene. ¿Demasiado, quizá? se preguntan algunos.

Sentado plácidamente en el que supongo que será su sofá preferido en el antedespacho de La Moncloa, Rajoy prepara con sus colaboradores su comparecencia como testigo del 'caso Gürtel' en el Jugado el próximo día 26. Es, aseguran, lo único que altera algo -algo- su ritmo vital de lord británico: imagino que va a insistir en que la corrupción política, hoy, es algo que ya no existe como en el pasado, y que algo tendrá que ver su Gobierno en ello. Y eso, pese a que solamente es llamado como testigo en un episodio concreto de los muchos que adornan el intricado 'caso Gürtel'. Nada más, pero el clima que se vive en el país hará que esa comparecencia será, por el contrario, 'nada menos'.

Bueno, flor de un día, dicen los estrategas de la imagen presidencial. Lo importante es el conjunto de la Legislatura, que todos esperan que se agotará. Y que, al final, puede que la desesperante estrategia, si es que es estrategia y no idiosincrasia, emprendida desde siempre por Rajoy al final puede resultar que sea, nuevamente, acertada. Es decir, pensar, como decía Pío Cabanillas, otro gallego de aúpa, que lo urgente es esperar y que los problemas, cuando están mal gestionados -por eso son problemas--, acaban pudriéndose y a otra cosa.

Y son muchos los indicios que hacen pensar que, al menos de forma coyuntural, la gran cuestión que el Estado, es decir, España, tiene planteada, la territorial, se va pudriendo. O hacen que se pudra la inepcia y la falta de talento de quienes quieren gestionar la independencia de una parte de ese territorio, Cataluña. Supongo que nada proporciona más placer que ver pasar el cadáver de tu enemigo por delante de la puerta de tu casa. Y, tal y como andan las cosas, Rajoy, que ya vio pasar el cuerpo inerte de Artur Mas -y de Pedro Sánchez, aunque ese muerto resucitó contra todo pronóstico--, puede que contemple también los restos políticos mortales de Puigdemont, que cada día que pasa hace aumentar lo que Rajoy llamaría 'el lío' en el que consiste 'el procés'.

Rajoy ve cómo en torno a ese 'procés' y su primera traducción, el referéndum del 1 de octubre, se dividen el Govern, el PDeCat -ya las siglas conllevan demasiados elementos--, Junts pel Sí; ve cómo se distancia Junqueras de Puigdemont, cómo se resquebrajan los estamentos sociales catalanes (Universidad, los medios, los funcionarios), cómo Podemos se divide entre Colau y Pablo Iglesias, cómo el PSC trata de no distanciarse del PSOE, y cómo el PSOE se distancia de sí mismo entre 'sanchistas' y 'susanistas' a cuenta de la plurinacionalidad. Por ver desde su sofá, hasta ve cómo Puig se desgaja de Demont: uno, míster Hyde, dice que se va, el otro, doctor Jekyll, que se queda. Menudo lío, dice, ya digo, el del sofá monclovita, a quien esos líos sumen en reflexiones de hondo calado en torno a los partidos de Wimbledon, que es algo que a Rajoy le interesa, creo, más que las imágenes de los fastos imperiales en la Corte de Saint James, no confundir con la plaza de Sant Jaume, donde Puig y Demont trazan sus, ejem, estrategias. Y, por si fuera poco goce, ahí está esa comisión parlamentaria que investiga la corrupción (pasada) del PP, que se está convirtiendo, como preveían los fabricantes de la imagen 'popular', en un auténtico circo.

Pero jamás, pese a al título de este comentario, daré la razón a Rajoy en su inmovilismo, ni siquiera aunque acabe teniéndola. Creo que, con las otras fuerzas políticas, habría de tratar de consensuar un plan de actuación. Aunque ¿cuál es el plan de actuación, cuando Pedro Sánchez es incapaz de concretar, ni siquiera en contacto con un gran político como Iceta, en qué consiste su reforma constitucional? ¿Cuál, si Ciudadanos se limita a una posición de perfil más bien bajo? No creo en la podredumbre como solución: hiede. Y esto, lo de Cataluña, como otras tantas cuestiones enquistadas en el cuerpo social de la vieja piel de toro, precisa de pócimas que, al menos, nos lleven a una conllevanza orteguianana, más hecha de zanahoria que de palo.

De momento, valga para lo uno o para lo otro, se ha dado instrucción a diputados y senadores para que estén localizables estas vacaciones, por si el procés y el calor aprietan. A ver si va a resultar que, además de tener razón, más o menos razón, hasta ahora, a Rajoy se le ocurre, además, hacer algo este verano.

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