Rajoy, el previsible

Publicado 22/01/2014 12:00:20CET

MADRID, 22 Ene. (OTR/PRESS) -

Dice Mariano Rajoy que él quiere ser previsible. En sus apariciones mediáticas, tan escasas por lo demás, lo es. Lo primero: me alegro de que Rajoy se preste a salir en la televisión como entrevistado por alguien que le interroga de manera no del todo complaciente. No era una entrevista pactada la que hizo en Antena 3, aunque tampoco se buscaba -¿para qué?- hacer sangre.

No es el presidente del Gobierno persona muy proclive a tratar con los chicos de la prensa ni parece que tenga mucha apetencia por salir en los medios. Así que cada vez que lo hace, sea en el formato que sea, y aunque el tal formato resulte decepcionante, hay que tocar las campanas a rebato. Y, a continuación, pedirle, claro está, que empiece a gobernar de un modo más transparente y participativo.

En todo caso, temo que muchas de las reacciones a esta entrevista también eran previsibles de antemano. Tanto por lo que se refiere a los elogios como a las críticas. Así que todos estamos ateniéndonos a un guión que, sospecho, y un vistazo a cómo andaban las redes sociales en la noche del lunes, cada vez gusta menos a la ciudadanía.

Me dio la impresión de que el presidente del Gobierno se mostraba algo más contundente que en otras ocasiones, y aplaudo el 'test' inicial que le propuso la presentadora/interrogadora para que respondiese con un mero 'si' o 'no' a una serie de cuestiones, juego al que se prestó bastante fielmente el señor Rajoy, sin tratar de hundirse en generalidades.

Lo que ocurre es que yo, personalmente, no saqué mucho en limpio, porque pienso que sobre lo que hay que preguntarle al presidente, y repreguntarle, es acerca de cuestiones de mayor calado que las meramente coyunturales: ¿por qué no hace de una vez un acuerdo para reformar la Constitución? ¿Y un pacto para reforzar la Corona? ¿Y un acuerdo para profundizar la democracia, reformando la ley de partidos, la normativa electoral? Y ¿por qué asegura que no va a llamar a Artur Mas, esperando que sea el president de la Generalitat quien lo haga? ¿No se da cuenta de que con ello el riesgo de choque de trenes se acentúa? En resumen, me parece que la realidad política es más dramática de lo que se permitía intuir a través del, por otro lado, interesante espectáculo televisivo.

Otra impresión: Rajoy sigue en su estrategia de aguardar a que las cosas se pudran como mejor manera de solucionarlas. Le ha salido bien cuando atacaron su liderazgo en el congreso del PP de Valencia, allá por 2008, y el año pasado, cuando hubo riesgo de intervención europea en la economía española. No estoy tan seguro de que, con estrategia y táctica tales, su éxito esté asegurado ante la amenaza independentista catalana, ni, sobre todo, ante el creciente desánimo de los españoles. ¿Cree usted, sinceramente, querido lector, que esta entrevista ha servido para mejorar este ánimo, para restaurar la seguridad jurídica, para prestigiar un poco a eso que se llama clase política?

Pues eso. Que uno, que sigue estas cosas en plan profesional, se aburrió un poco. No sé si uno esperaba más, pero se nos debía haber dado más. Al fin y al cabo, no todos los días tenemos la oportunidad, contra lo que ocurre en otras naciones occidentales, de ver al presidente del Gobierno dejándose entrevistar en la tele.

OTR Press

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