¿La bombilla o el modelo?

Actualizado 04/03/2011 13:00:35 CET

MADRID, 4 Mar. (OTR/PRESS) -

Hemos entrado en la feria del todo a 100, o mejor a 110: reducir la velocidad, cambiar las bombillas, un plan renove de neumáticos, cerrar el centro de las ciudades al tráfico, cobrar peaje a los vehículos contaminantes, reducir la iluminación de los edificios públicos, dejar las calles a oscuras, conducir los días pares o impares ese afán de prohibir parece haberse instalado en todos los gobernantes. ¿Por qué no hacemos una Operación Triunfo, que ahora está libre, sobre posibles medidas a tomar y al más imaginativo le damos un superfrikipremio? Hay muchas posibilidades más: suprimir organismos inútiles, cerrar las televisiones autonómicas o que todos los programas de TV terminen a las once de la noche, (con lo que ahorraríamos, fomentaríamos la lectura y las nuevas tecnologías y aumentaríamos la natalidad), reducir los coches oficiales o los indispensables, eliminar mítines políticos. Todo es cuestión de pensar.

El problema no es sólo ahorrar, el problema es gestionar mejor lo que tenemos, no tirar el dinero, no improvisar medidas, no inventar lo que no hace falta. La única salida de este país es producir mejor, ser competitivo, aumentar las exportaciones, investigar, crecer en I+D+i, reducir trabas a los empresarios para que puedan crear empleo, vincular los salarios a la productividad o, al menos, poner la productividad como meta. Ser competitivos y crear empleo. Como sea.

Y se puede hacer. Algunas empresas españolas lo hacen y son un referente en el mundo. El secretario de Estado de Comercio Exterior, Alfredo Bonet, rodeado de empresarios españoles, decía hace unas horas a inversores y empresarios indonesios que se imaginaran que viajaban a Londres por negocios. "Un ciudadano culto y bien informado, les decía, pensaría que lo más típicamente español que puede encontrar en Londres sería un buen vino, aceite de oliva, una película de Amenábar o de Almodóvar o una buena sesión de compras en Zara o en Ágata Ruiz de la Prada. De lo que probablemente no es consciente es de que estará viajando en un avión cuyos principales componentes han sido fabricados en España y con un vuelo controlado por una tecnología desarrollado por una empresa española. Llegará a un aeropuerto, Heathrow, operado por una empresa española. Pasará por un sistema de control de seguridad diseñado por una empresa española. Tomará un tren de Heathrow a Paddington que ha sido construido por una empresa española. Utilizará su teléfono móvil gracias al servicio que presta un operador español. Podrá sacar dinero de un cajero automático que probablemente pertenezca a una empresa española. Por último, en su hotel, que bien pudiera ser español, podrá pedir una cena con un buen vino español, aliñar la ensalada con un aceite de oliva virgen de España y encender la luz que probablemente suministra una empresa española". Ese es el modelo. No hay que añadir ni una palabra más. Un Gobierno tienen que poner las condiciones para ello. Nada más.

 

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