El déficit político.

Actualizado 24/02/2012 13:00:25 CET

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

¿Dónde queremos estar dentro de un año, de tres o de cinco? Sabemos dónde estábamos hace uno, tres o cinco: mejor que ahora, aunque escondiendo la crisis que se nos venía encima, negándola luego y aplicando tibiamente medidas de parcheo que todos éramos conscientes de que no servían. Se acabaron los años dorados y hay que encarar el futuro para que haya futuro. No es sólo una crisis económica, es en primer lugar una crisis política que pone de relieve la incapacidad de España para resolver los problemas de fondo. Problemas que exigen la adopción de decisiones que sólo pueden tomar los poderes públicos. En España y en Europa.

Este Gobierno, con el respaldo mayoritario de los ciudadanos, está empezando a tomar medidas. Más en menos de cien días y más profundas que las que se tomaron en los últimos años. ¿Darán resultado? Ya veremos. Lo que sabemos es que lo que se había hecho hasta ahora nos ha llevado cerca de la quiebra y de la depresión, que ha crecido la distancia entre ricos y pobres y que han condenado al paro, a la miseria y a la desesperanza a millones de ciudadanos. Al mismo tiempo que ha puesto en marcha un recorte profundo de derechos laborales, este Gobierno ha limitado los sueldos de las empresas públicas y de los directivos de los bancos, ha subido los impuestos a todos y ha impulsado medidas para frenar el tsunami de los desahucios. La izquierda no lo hizo. "Existe el riesgo de que desaparezca el Estado del Bienestar que hemos conocido. Europa debe ser competitiva para hacer sostenibles sus recursos sociales". Lo ha dicho Mario Monti, el primer ministro italiano. "Es una tragedia desperdiciar tanta energía y aptitudes de los jóvenes y no incorporarla al mundo laboral. No creo que haya ningún país del mundo con esta disparidad entre el desempleo juvenil y el adulto". Son palabras de Bill Gates.

¿Y de qué estamos hablando en la calle y en el Parlamento? De asuntos menores, de pequeñas batallas, de aprovechar el error del contrario, cuando sólo debería haber un objetivo: tomar todas las medidas necesarias para salir de la crisis y empezar a crear empleo especialmente para los jóvenes, cuanto antes. ¿Están dispuestos los políticos a proponer juntos al país pactos de Estado en los asuntos fundamentales? ¿A dejar el debate partidista para poner los cimientos de un cambio sólido? ¿Estamos dispuestos los ciudadanos a apoyar estas decisiones?

Cinco millones y medio de parados, un sistema financiero enfermo y bajo sospecha, una economía escasamente competitiva y con baja capacidad exportadora, una justicia ineficiente, una educación de baja calidad y una innovación tercermundista son un lastre para el presente. Necesitamos políticos con altura de miras, sensatos, capaces de alcanzar acuerdos con los otros partidos y con los ciudadanos. Hay que elevar el nivel del debate y pactar soluciones a las reformas de fondo. Eso o Grecia.

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