Encuestas después del debate

Actualizado 09/11/2011 13:00:57 CET

MADRID, 9 Nov. (OTR/PRESS) -

¿A usted le llamaron para preguntarle quién había ganado? Muchos españoles vieron el debate sabiendo que le iban a llamar al término del mismo para responder a esa pregunta. Es decir, no sólo tenían que ver el debate sino valorarlo y responder a la llamada telefónica a eso de las doce de la noche. Aguantarlo entero tiene mérito, porque después del descanso publicitario, los dos candidatos hicieron méritos para que la audiencia se viniera abajo. Tuve la oportunidad de seguir el debate y el proceso de preguntas en la sede de una de estas empresas, sin duda una de las mejores, Metroscopia, acogido por José Juan Toharia, uno de los mejores sociólogos de la política y la justicia en España, de Silvia Bravo y de todo su excelente equipo.

Fue una gran experiencia ver como echaban fuego los teléfonos a eso de las doce menos cuarto y cómo en poco más de media hora, cerca de sesenta encuestadores hacían la radiografía de lo que los españoles pensaban sobre los dos candidatos. Limpia, en directo, viendo los datos incorporarse a la pantalla uno a uno, para llegar al resultado final que todas las encuestas señalan: ganó Rajoy, se desfondó Rubalcaba. Pero con matices: el candidato socialista pudo despertar ligeramente a su electorado y el candidato popular no ganó, tal vez tampoco perdió, ningún voto de los suyos.

Interesante la colaboración ciudadana. Si les preguntaran más, si se buscara más su participación -no por cauces como los del 15M, sino organizadamente, a través de colectivos sociales o profesionales-, si los políticos les escucharan no sólo cuando tienen que llamarles para ir a votar, todo iría mejor. Escucharles y hacerles caso. Y decirles la verdad. En el debate del lunes ninguno de los dos candidatos dijo la verdad que la sociedad necesita escuchar. Uno porque no fue capaz de hacer la menor autocrítica a una gestión desastrosa y el otro porque apenas apuntó algunas ideas de lo que va a hacer, de lo que tiene que hacer, de lo que puede hacer. De lo que hará. Uno trató de crear sospechas con poco peso y el otro no resolvió casi ninguna incertidumbre. ¿No se fían de los ciudadanos? Tengo dudas.

Sobró la última parte del debate, enredados los candidatos en hablar de las diputaciones, que es un tema que "apasiona" en bares y tertulias. Hablaron poco de la reforma de la educación, fueron muy demagógicos hablando de la sanidad y de las pensiones, olvidaron la justicia, el poder autonómico, la dependencia, los mayores.

Lo bueno es que si les dejan, estos dos líderes, gane quien gane, son capaces de hablar y llegar a acuerdos. Hay que esperar que el resultado lo permita, que el ganador sea generoso y que el perdedor piense en todos los ciudadanos y no sólo en restañar las heridas de su derrota. Necesitamos muchos pactos -en educación, en justicia, en la organización del Estado- aunque alguien tenga mayoría absoluta. De esta crisis no se sale sin sangre, sudor y lágrimas. Ya lo verán. francisco.muro@planalfa.es

OTR Press

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