Incongruencias o incoherencias

 

Incongruencias o incoherencias

Publicado 08/06/2017 8:00:28CET

MADRID, 8 Jun. (OTR/PRESS) -

No es lógico, ni coherente, ni congruente:

Pretender venir al Congreso de los Diputados a defender un Plan inconstitucional de independencia unilateral y plantear que no haya ni siquiera debate. Hasta ahora se habían inventado las ruedas de prensa sin posibilidad de hacer preguntas o la comparecencia ante los medios por pantalla interpuesta y hasta las primera comuniones civiles, pero nadie había llegado a tanto.

Presentar una moción de censura sin apoyos y sin otro objetivo que debilitar al Gobierno, poner al PSOE en el disparadero y fortalecer la imagen propia. Eso es filibusterismo político.

Recibir a los Reyes de España en Navarra y hacer que el Parlamento foral pida, el día antes, un referéndum sobre la Monarquía. Seguro que fue una casualidad.

Defender que se quiere mejorar la calidad de la educación y, al mismo tiempo, regular que se puede obtener el título de ESO con menos de un 5 y con dos suspensos, incluso aunque uno de ellos sea Lengua Española o Matemáticas. Por algo somos líderes en fracaso escolar.

Criticar la reforma laboral aunque las cifras de ocupación, incluso en Andalucía, vuelvan a las cifras de 2008, cuando los que gobernaban entonces negaban la existencia de la crisis. ¿Qué habría pasado si hubiéramos seguido con las mismas políticas?

Tratar de solucionar el problema de las cláusulas suelo de espaldas a la sentencia de los tribunales europeos, con juzgados a más de cien kilómetros de muchos de los afectados y, previsiblemente, con tiempos de espera que pueden ser de varios años.

Crear una Comisión en el Congreso para investigar la corrupción y tratar de desmontarla en el Senado o ante los tribunales.

Aprobar una Comisión de investigación para tratar de condenar al PP por la corrupción e ignorar la de los demás. Como si alguna vez, además, alguna Comisión de Investigación Parlamentaria hubiera servido para algo.

Tener que pedir públicamente permiso para hacer un examen de selectividad en español, como si eso fuera un privilegio y no un derecho. En Baleares, no en Sebastopol. Y que ni el Gobierno, ni la Alta (bueno, alta no es precisamente) Inspección Educativa del Estado ni diga ni haga nada.

Querer estar a la cabeza de Europa en crecimiento y tener un profesorado de baja calidad, unas Universidades endogámicas, y de espaldas a la sociedad.

Ser la primera gobernante de una de las democracias más importantes y antiguas del mundo y sugerir que si hay que acabar con los derechos humanos y las libertades para defenderse del terrorismo, lo hará. Y que vaya a ganar las elecciones a pesar de eso.

Añadan ustedes las que quieran. La lista es interminable.

OTR Press

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