Investigar en Alicante

Actualizado 24/10/2007 2:00:35 CET

MADRID, 24 Oct. (OTR/PRESS) -

En España, la investigación sigue siendo la cenicienta, a pesar de lo que dicen los políticos o, tal vez, porque los propios políticos no creen en ella, no se interesan por ella o, incluso, se permiten el lujo de valorar cosas -Rajoy sobre el cambio climático- con una frivolidad impropia de un aspirante a presidir el Gobierno. Pero, aún así, hay ejemplos claros de que muchos investigadores españoles ocupan lugares de privilegio fuera de nuestras fronteras -emigran para encontrar oportunidades- o dentro, cuando alguien les ofrece una oportunidad de desarrollar proyectos punteros sin endogamia, con libertad, con esfuerzo, competitivamente. Hay algunas pequeñas Universidades que son grandes en investigación y algunas grandes en tamaño que son muy pequeñas en resultados.

Un ejemplo es la Universidad Miguel Hernández de Elche y, entre otros centros, su Instituto de Neurociencias, impulsado por uno de los grandes científicos españoles, reconocido en el mundo, Carlos Belmonte, que ahora deja la dirección del centro, pero no se va a quedar quieto, porque ni sabe ni puede. Carlos Belmonte, albaceteño del 43, es uno de los investigadores de los que los españoles deberíamos sentirnos más orgullosos. Sus trabajos sobre la descripción funcional de los tipos de receptores sensoriales del ojo, sobre el cerebro y, especialmente, sobre los mecanismos del dolor le han labrado un reconocimiento mundial.

Belmonte, que dice que somos "competitivos, territoriales y violentos", es un investigador de vanguardia, pero también un hacedor de equipos. Allí en Elche, en ese Instituto de Neurociencias modélico, trabajan 240 personas, 190 de ellos científicos. Y cada año pasan por sus aulas por Navidad, algunos de los más prometedores jóvenes investigadores para que conozcan qué se hace allí, como se trabaja y que futuro pueden tener si apuestan por Elche. No es de extrañar que sus investigadores doblen la media nacional de impactos por publicaciones en revistas científicas internacionales. ¿Desde Elche? No, desde la inteligencia radicada en Elche y empujada por científicos como Carlos Belmonte que, además, es un excelente divulgador, y su equipo.

Belmonte y su equipo, que ahora dirigirá Juan Lerma, estudian también algunos de los grandes desafíos éticos que el estudio del cerebro va a traer en los próximos años. Entre ellos, la neuroeconomía, una disciplina emergente que estudia ya los gustos individuales basándose en datos objetivos obtenidos a través de la imagen cerebral. O la posibilidad de "leer", en términos neurobiológicos objetivos, algunos aspectos de la actividad cerebral vinculada a situaciones anímicas o a pensamientos, aspecto que abriría la puerta a la difusión de informaciones reservadas. El estudio de las enfermedades mentales y del cerebro puede ayudarnos a conocer cómo somos y a entender y mejorar nuestra conducta social en aspectos como el consumo de drogas, la violencia contra la mujer, las emociones, los sentimientos... Lo dicho, desde Elche, ciencia a nivel europeo, competitiva y de aplicaciones prácticas. Ciencia para el hombre, dirigida por un científico que merece un reconocimiento social.

Francisco Muro de Iscar.

francisco.muro@planalfa.es

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