Lo legal y lo moral.

Actualizado 16/03/2011 13:00:30 CET

MADRID, 16 Mar. (OTR/PRESS) -

¿Vale todo en el arte, en la cultura, en el cine? Estos días está siendo noticia la imputación de un juez de Vilanova al director del Festival de Sitges por permitir la exhibición de una película, A serbian film, que narra la vida de un actor porno retirado que recibe un cheque en blanco para actuar en secuencias violentas de sexo extremo que incluyen la violación de un bebé recién nacido y la práctica de sexo de un padre con su hijo con un menor, entre otras muchas escenas que algún crítico, favorable a la exhibición de la película, ha calificado como "las más brutales que he visto nunca". En el Festival de San Sebastián estuvo programada pero no llegó a exhibirse, pese a lo cual recibió el premio del público "como símbolo de la libertad de expresión"... A pesar de que muchos hablan de su dudosa calidad, otra docena de Festivales internacionales han ofrecido la cinta y hasta ha recibido premios.

El fiscal dice que el delito está recogido en el artículo 189 del Código Penal que castiga la exhibición de material pornográfico infantil. Las asociaciones de apoyo a las víctimas de abusos defienden que no todo vale y el mundo de la cultura, de cierta cultura, defiende la libertad de creación y habla directamente de censura. Este film contiene escenas explícitas de sexo y violencia que incluyen incesto, pederastia, violaciones y necrofilia, entre ellas, y disculpen que lo repita, la violación de un recién nacido, la fornicación a un pequeño de ocho años por su padre o una mujer torturada y atada que se ve obligada a llevar a cabo una felación.

La Constitución garantiza en su artículo 20 la libertad de creación literaria y artística, que tiene sus límites en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y en la protección de la juventud y la infancia. Cuando dos derechos colisionan, las democracias fuertes, los Estados de Derecho deben proteger siempre el derecho del más débil y, en este caso, el interés superior del menor. No estamos hablando de lo legal ni de lo políticamente correcto, sino de que no todo vale, sea legal o no. Nuestra sociedad, con un especial reflejo en el cine, está llena de una violencia innecesaria y denigrante. ¿Arte o basura? ¿Qué justifica la imagen de una violación de un bebé recién nacido, simulada o no, o la de un hijo por su padre? ¿Qué aportan? Velamos la cara de un niño en una foto, nos hemos convertido en combatientes contra todo lo que afecta a la dignidad de la mujer, decimos que hay que acabar con la violencia sexista y aplaudimos la exhibición innecesaria de la violación de un bebé. Deberíamos sentir vergüenza de que, en festivales públicos o subvencionados por los ciudadanos, se exhiban estas atrocidades. Así no se construye una sociedad libre.

OTR Press

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