Me temo que viene lo peor

Actualizado 13/10/2008 2:00:36 CET

MADRID, 13 Oct. (OTR/PRESS) -

No es sólo la falta de liquidez, la restricción a conceder nuevos créditos a empresas y familias, la caída, aún leve, del consumo, el hundimiento de las Bolsas mundiales que nadie sabe cuándo puede acabar, el descriptible éxito de las medidas que ha tomado el Gobierno español, en línea con los de otros países. Ni siquiera el fuerte aumento de las cifras del desempleo y las graves amenazas que se ciernen sobre sectores como el del automóvil, que arrastran después a muchas empresas auxiliares. Las empresas empiezan a notar que cae su cartera de pedidos y ello obligará a tomar medidas sobre el empleo. En el País Vasco, por ejemplo, ya hay datos seriamente preocupantes. Pero eso se puede extender a todos los territorios y a todos los sectores, aunque el ciudadano de a pie, aún no se sienta afectado por la crisis. No vamos a tardar mucho en enterarnos.

Esta es una crisis que nadie fue capaz de anunciar y ante la que nadie, ningún Gobierno, ningún experto se atreve a asegurar que determinadas medidas puedan acabar con ella. En lo único que están de acuerdo casi todos es que o hay una respuesta coordinada de todos los Gobiernos y de todas las empresas o el castillo de naipes, en muchos casos "virtual", que habíamos montado, se derrumba. El "superchiringuito" financiero se ha hundido en el peor momento y lo que muchos ciudadanos no entienden es que no haya responsables, que nadie va a pagar por ese derrumbe. Perdón, vamos a pagar todos los ciudadanos porque el dinero que se está poniendo en el mercado, sin que, de momento, sirva para nada, no es de los Gobiernos, como parece, sino de los ciudadanos.

¿Y aquí en España? Pues, peor, porque Gobierno y oposición son incapaces de entenderse y porque nuestro país no pinta nada en el concierto internacional, está ausente de los foros donde se toman las decisiones, ha reaccionado tarde después de haber negado todo y carece de una respuesta para la crisis, por mucho que Zapatero vaya a Paris a que Sarkozy le pase la mano por la espalda. Ni siquiera las repetidas afirmaciones de Maria Teresa Fernández de la Vega de que somos los más fuertes del cementerio -marketing, puro marketing-, son ya creíbles y sostenibles.

Zapatero está perdiendo crédito a pasos agigantados y los ciudadanos exigen respuestas a sus problemas. Apoyo a las pymes y a las familias. Ayuntamientos y autonomías pueden entrar en bancarrota. Nacionalizar la banca o convertir al Estado en su primer accionista, es decir la resurrección de un INI financiero, puede ser una válvula de escape, pero casi me da más miedo que esperanza. Al menos en España. Hacen falta acuerdos y transparencia. Prepárense: me temo que nos falta pasar lo peor de la crisis y durante un largo otoño sin respuestas internas. ¡Ojalá acierten los de fuera!

Francisco Muro de Iscar.

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