O reacciona ya o perderá

Publicado 12/06/2017 8:00:05CET

MADRID, (OTR/PRESS) Cuarenta años después de aquellas elecciones que devolvieron la democracia a los españoles, el país está convulso, tenso, paralizado por la imposibilidad de conseguir pactos parecidos a los que entonces hicieron posible una España nueva, esperanzada, positiva, luchadora. Unos pactos que nos dieron la mayor etapa de paz en España, que trajeron definitivamente la libertad y que, con la inestimable y generosa ayuda de Europa, nos ayudaron a construir un país moderno y dinámico del que enorgullecerse.

Hoy estamos a las puertas de una moción de censura inútil e imposible que, sin embargo puede ser el punto de inflexión de una situación de parálisis. Podemos no tiene ninguna posibilidad de sacarla adelante y el nuevo líder del PSOE no está en el Congreso. Pero Rajoy tiene una disyuntiva que resolver: o reacciona y cambia su política o perderá las próximas elecciones. O las ganará con tan poco margen que no podrá gobernar. No basta con aguantar, hay que cambiar la dinámica. Lo que hay que saber es si Rajoy puede, sabe y quiere hacerlo. Un dato negativo es que en este momento dentro del PP casi nadie sabe si Rajoy responderá personalmente a Iglesias o lo hará por voces interpuestas. Cuando un partido, no solo el PP, es únicamente lo que es su líder, la democracia es mucho más frágil.

La corrupción es una de las claves. Alguien debería pensar por qué, estando posiblemente en el momento más transparente y limpio de la política española de los últimos veinte años, los españoles creen mayoritariamente hoy que la corrupción es el primer problema de España. O Rajoy limpia sus filas o lo seguirán pensando incluso los votantes del PP. A la campaña, un tanto manipuladora y falsa, de todos los partidos de la oposición hay que responder con algo más que silencio. Luego está el problema de Cataluña ante el que los ciudadanos esperan una respuesta clara, firme y contundente de todos los partidos constitucionalistas... con Rajoy a la cabeza. Y lo de la amnistía fiscal, que debe tener un responsable que pague el error. Y unas políticas activas, si es posible pactadas, para afrontar la reforma de las pensiones, reducir las desigualdades, hacer que los salarios se beneficien también de la mejoría económica y recobren poder adquisitivo y, en algunos casos, hasta una mínima dignidad. Sólo así podrá Rajoy poner en valor la innegable mejora de la economía española en todas sus magnitudes, lograda gracias a medidas rechazadas por toda la oposición, especialmente por Podemos, el que ahora plantea la moción de censura. Hace unos días en una reunión informal con uno de sus portavoces, alguien le pidió que dijera "algo bueno" que hubiera hecho Rajoy en estos años. Y tras pensarlo mucho, respondió: "no dejar caer al sistema financiero, lo que era imprescindible, aunque se podría haber hecho de otra forma; preservar niveles razonables de bienestar, a pesar de los intensos recortes, aunque no se está recuperando lo perdido; y que era muy difícil no hacer determinadas cosas".

A la enorme falta de madurez de nuestros políticos, hay que añadir su escaso sentido del Estado. Podemos es la izquierda imposible. El PSOE ha tenido más programas económicos que líderes y Ciudadanos tiene que aclarar con quién va a estar para modernizar este país. Pero la clave está en Rajoy. O se pone la pilas, alcanza pactos y va a por todas o la alianza de todas las izquierdas -Podemos, Comunes y Mareas incluidos- acabarán ganando la batalla. Y eso, previsiblemente, nos haría retroceder muchos años en casi todo.

OTR Press

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