La última manifestación

Actualizado 19/03/2007 1:00:34 CET

MADRID, 19 Mar. (OTR/PRESS) -

Decía Federico García Sanchiz, hace muchos años, que en Madrid a las siete de la tarde o dabas una conferencia o te la daban. Si hoy viviera el que fue uno de los más famosos conferenciantes del siglo pasado, diría que "los sábados por la tarde o estás en una manifestación o te la encuentras por la calle". No llevo la cuenta, pero especialmente los políticos le han cogido el gusto a eso de montar manifestaciones y no paran. La derecha, que hasta hace poco era reacia a tomar la calle para protestar, está que no para, convencida de que eso tiene réditos electorales y provoca desgaste al Gobierno. La izquierda, que había decidido que la calle era suya en exclusiva, critica que 'los conservadores' se manifiesten, especialmente porque lo hacen contra el Gobierno de Zapatero y porque esas protestas están minando la popularidad del presidente. Y, en el juego frenético de contrarrestar los efectos de las manifestaciones por el caso De Juana o por Navarra, las izquierdas -que hay varias y muy diferentes- se han manifestado contra la guerra de Irak. También lo han hecho contra Aznar, que eso siempre funciona bien y da un cierto halo de progresía. Rajoy se olvidó de las víctimas del 11-M en la última manifestación, pero la izquierda, en la suya, se ha olvidado de la guerra de Afganistán y tampoco ha criticado que la militar muerta allí hace unos días no haya sido considerada una víctima en acción de guerra. Cada uno olvida lo que le interesa y amplifica lo que le beneficia. En la mayor parte de los casos, tras una causa justa, los intereses partidistas se comen todo lo demás. Lo mismo pasa con la guerra de cifras. En todas las manifestaciones de la derecha, dan sus cifras los organizadores -a favor-, la Delegación del Gobierno -en contra-, la Comunidad de Madrid -a favor- y el contador oficial, que suele ser 'El País' -en contra. Luego está, como siempre, Pepiño Blanco, siempre brillante, que dice que en la última hubo "la mitad de personas que muertos van en Irak". El sábado en la mani contra la guerra de Irak salvo los organizadores, nadie contó manifestantes. Deben estar cansados.

Mucho menor eco que estas manifestaciones ha tenido la que protagonizaron los MIR, los médicos internos y residentes, que vienen protestando, con razón desde hace semanas, sin que el Ministerio de Sanidad se conmueva, les reciba o les prometa una solución. 'Llevo 32 horas sin dormir. ¿Te opero?' es el feliz eslogan de la protesta. Todos lo entendemos. Pero no es lo mismo que se manifiesten Rajoy o Simancas a que lo hagan miles de jóvenes profesionales que sólo quieren lo que les corresponde en justicia.

Manifestarse es un ejercicio democrático y no hay que limitarlo, pero dado que ya se ha cubierto sobradamente el cupo de manifestaciones de este año, tal vez sería interesante que los políticos se pusieran a trabajar. Por ejemplo, en un acuerdo para renovar el Consejo del Poder Judicial, en buscar pactos sobre la vivienda, el agua, el urbanismo, la educación, la justicia, la seguridad ciudadana, etc. Ya sabe cada bando con qué fuerzas cuenta. Ahora toca trabajar. Incluso los sábados por la tarde.

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