Moción sin moción

Publicado 15/06/2017 8:00:22CET

MADRID, 15 Jun. (OTR/PRESS) -

Una moción es una propuesta que se hace ante una asamblea que delibera, pero también es la acción y efecto de mover o ser movido. Así que en sentido estricto, con el diccionario en la mano, la moción de censura de Pablo Iglesias a Mariano Rajoy ha sido una moción sin moción, una propuesta que no ha conseguido el objetivo de mover al señalado. Mariano Rajoy ha soportado el chaparrón durante unas horas, ha recogido el paraguas y ha montado en su coche oficial camino a la Moncloa.

El Partido Popular tiene razones para presumir. Porque el censurador sólo ha conseguido 82 votos a favor de su censura, que son medio centenar menos que quien intentó hace un año una investidura alternativa; porque su líder se ha fajado sin persona interpuesta, como hizo la semana pasada Cristina Cifuentes en la Asamblea de Madrid; y porque a pesar del lastre de corrupción que arrastra el partido en minoría parlamentaria, la oposición es incapaz de ponerse de acuerdo para ofrecer a los ciudadanos un gobierno alternativo.

Pero errarían en el Partido Popular si se conformasen con el disfrute de este balón de oxígeno. Porque la moción de Podemos ha tenido la extraordinaria virtud de poner al gobierno de Rajoy y al partido que lo sustenta frente al espejo. La pormenorizada descripción de la corrupción que lo agujerea, la nómina de casos y dirigentes populares encausados -que no cabrían en los escaños del parlamento, tal y como señaló Irene Montero- fue un memorial de agravios demoledor que todas las fuerzas políticas, con diferente grado de intensidad, han suscrito.

Y esa es la paradoja que resulta insoportable después del intenso e interesante debate que hemos presenciado: que un partido en tales circunstancias siga gobernando y supere cualquier censura interpuesta desde una oposición mayoritaria pero incapaz de ponerse de acuerdo en lo básico. Las mociones de censura que hemos vivido en España nunca tuvieron consecuencias para el censurado el mismo día de la votación. En cuanto al censurador, uno acabó presidente del Gobierno y el otro tuvo que abandonar la política. Pudiera ser también que no suceda ni lo uno ni lo otro. El tiempo dirá.

OTR Press

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