Acelerar las reformas para evitar el rescate.

Actualizado 29/11/2010 13:00:23 CET

MADRID, 29 Nov. (OTR/PRESS) -

¿Hay miedo a un posible "rescate" que puedan hacer a la economía y finanzas españolas la UE y el FMI? Posiblemente, hay miedo, y sobre todo, hay una cierta angustia de que tal cosa pudiera sucedernos. Una encuesta entre lectores efectuada por un diario nacional recoge opiniones, y están muy ajustas las que temen que se producirá ese ajuste, y quienes rechazan esa posibilidad. Pero no hay duda de que el temor, el miedo, el desasosiego, está ahí y sobrevuela cualquier otra cuestión, por más que nuestras autoridades económicas insistan en que no existe razón alguna, que nuestros datos económicos son fiables, que no hay números ocultos que nos puedan echar en cara...

Y algo de ese temor estaba también sobrevolando en el encuentro que el presidente Zapatero mantuvo este sábado con 37 empresarios, en lo que algunos ya han bautizado como G-37, el grupo de los 37... Hubo una coincidencia muy general entre los reunidos: hay que evitar ese ajuste, aunque para ello haya que proceder a un ajuste aún más duro, deberán acelerarse las reformas, hay que emplear toda la firmeza que sea posible, sin que tiemble la mano a la hora de adoptar decisiones ingratas. Se hace preciso acelerar los cambios ya en marcha pero pendientes de rematar. Y en esa necesidad apremiante, muchos empresarios apuntaron lo que les parece más urgente: la reforma de la negociación colectiva, mayor control del gasto de las Comunidades Autónomas, un marco regulatorio del sector energético...

En resumidas cuentas, en esa reunión del G-37, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la élite empresarial española se comprometieron a acometer, "con determinación y con la máxima celeridad", las reformas pendientes, especialmente las fusiones de cajas y la de las pensiones, para generar esa confianza que precisan tanto el propio país como ese ente abstracto pero dominante que los son mercados. Esa, sin duda, fue la conclusión más importante de esa reunión de casi cuatro horas, que se produjo en La Moncloa, y que reunió a Zapatero y sus vicepresidentes Alfredo Pérez Rubalcaba y Elena Salgado, con 37 de los principales empresarios españoles convocados.

Al término del encuentro, Zapatero lo calificó de "extraordinariamente útil", porque "ha servido para generar confianza y reforzar el compromiso de Gobierno y empresarios con la estabilidad económica". Y anunció que, en "dos o tres meses", volverá a convocar este encuentro para evaluar los compromisos adquiridos. Es decir, se institucionaliza este G-37, que ahora deberá hacer el seguimiento del grado de cumplimiento de los propósitos expuestos por muchos de los reunidos, y en todo caso, aceptados por todos. Cabe recordar que la reunión, que posiblemente sugirió el Rey, se ha producido en medio de las turbulencias provocadas por el rescate de Irlanda, que han situado a España, según algunos analistas y políticos, en el ojo del huracán de esos temibles mercados. De manera que la Moncloa el Gobierno convertía el encuentro en una oportunidad para reforzar la confianza en las medidas que el Gobierno está adoptando para salir de la crisis. Hasta el punto de que Zapatero, al término de la reunión, no tenía dudas en proclamas que "hoy se ha fortalecido la confianza".

Se calcula que se produjeron una veintena de intervenciones de los invitados, y de ellas se extrajeron conclusiones sobre la marcha de la reestructuración d e las cajas, para que las fusiones hayan concluido antes de Navidad, reducción del déficit y continuación de reformas en marcha, como la energética, el desarrollo de la reforma laboral y la de pensiones. Ésta última también se verá acelerada: La comisión del pacto de Toledo deberá remitir al Parlamento su propuesta de reforma para que se debata, y a ser posible se apruebe, en el primer trimestre. Todo ello, con un decidido propósito de cambiar el modelo económico y "ganar en competitividad".

"Inversión, competitividad y exportación son los ejes para la recuperación económica". Fue otro compromiso adquirido por Zapatero y la élite empresarial, con gran potencial exportador. El Gobierno se comprometió a adoptar medidas para estimular la inversión. Precisamente el reto de la competitividad, que fue un referente de la reunión, que originó el compromiso de Zapatero de crear una Comisión Nacional de Competitividad, como organismo independiente, compuesto por personalidades del ámbito económico y social que evalúe, permanentemente, la competitividad de la economía y "mantenga la tensión".

Y luego, las aspiraciones concretas de los distintos sectores: Los representantes del sector energético quieren un marco estable, dada su importancia estratégica. Los representantes del sector turístico reclamaron a Zapatero una Secretaría de Estado. El único que reclamó más recortes sociales fue Rafael del Pino, de Ferrovial. En fin, la posibilidad de un diálogo político entre Zapatero y Rajoy se abordó en la rueda de prensa, y Zapatero expresó su disposición, aunque precisó que las reuniones sólo son útiles cuando hay voluntad de contribuir. "Habría que preguntar a Rajoy si la tiene", concluyó, sin duda molesto por las dudas que los portavoces del PP han venido exponiendo en la última semana sobre la solidez de la economía españolas...

OTR Press

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