Aznar y el Rey, comparecencia conjunta.

Actualizado 04/12/2009 13:00:15 CET

MADRID, 4 Dic. (OTR/PRESS) -

La Fundación FAES, que preside José María Aznar y se supone que "elabora papeles" y programas para el partido que la patrocina, el PP, ha tenido la singular ocurrencia de entregar su primer premio anual, llamado Premio de la Libertad, al Rey don Juan Carlos. En casi todos los medios informativos se ha prestado amplia atención a los discursos que pronunciaron los dos protagonistas del acto, el propio Rey y Aznar, acerca de la Constitución y las presiones que pudieran estarse ejerciendo sobre el Tribunal Constitucional en estas vísperas, se supone, de la sentencia sobre el Estatut catalán.

Una consideración previa, y personal: no creo ser el único a quien la iniciativa le parece un error por ambas partes, por quien otorga el premio y por quien lo recibe. Mezclar al jefe del Estado, por encima de responsabilidades políticas, en un acto del principal partido de la oposición, parece inadecuado e inconveniente. Si mañana los socialistas quieren imitar al PP, pudieran darle al Rey el Premio Pablo Iglesias, Giner de los Ríos o Jaime Vera... ¿Cómo pudiera negarse el Rey a aceptar un premio así de republicano, con el precedente de ahora? No sorprende lo que cuenta La Gaceta: que el galardón habría molestado al Gobierno de Zapatero... Por lo demás, el premio tiene como "dotación" una extraña "escultura" de algo que parece alambre retorcido que el Rey tiene en su manos y no parece saber bien cómo colocar...

Pues bien, volviendo al acto de FAES, hubo nutrida concurrencia, que ABC estima en 500 personas, muchísimos ex ministros de Aznar y dirigentes del PP, con las ausencias de Rajoy y de Rato, curiosamente. Allí estaban Cascos, Acebes, Cospedal, Piqué, Pizarro, Serra, Blesa, San Gil, Cabanillas, Nasarre, Gil Casares, Aguirre y González, Gallardón y Cobo, Arenas, Mato... En cuanto al contenido de los discursos, don Juan Carlos recordó que la Constitución es producto del más amplio consenso, y no evitó la controversia sobre el Estatut. Según el Rey, en la Constitución están las claves imprescindibles para plantear nuevos objetivos, siempre en el marco de la libertad y la concordia. Fue un discurso, como señala un cronista, lleno de llamamientos al respeto, al consenso, la concordia y la solidaridad. "El respeto a la Constitución es clave para superar los retos y dificultades del futuro", proclamó. Y que conviene revitalizar la arquitectura institucional y asegurar las condiciones de estabilidad y eficacia del modelo de organización del Estado.

Aznar tampoco evitó la ocasión para insistir en la vigencia del pacto que derivó en la Constitución -contra la que Aznar publicó un artículo, en su día, en el diario La Rioja-. Aznar indicó que las instituciones garantizan las libertades, pero que no se ganan de una vez para siempre. Aznar insistió en que el consenso y los valores cívicos deben ser mantenidos y renovados a través de las generaciones. E indicó que las leyes importantes han de tocarse con manos temblorosas. No obstante, Aznar no descartó alguna clase de actualización de la Gran Norma: "Estoy convencido de que nuestro futuro dependerá de que acreditemos voluntad y decisión para actualizar plenamente las bases de nuestro éxito colectivo", dijo.

Tampoco faltó una mano tendida al Gobierno, en este tiempo de crisis, al reclamar como imprescindibles acuerdos esenciales en el terreno económico y social. De manera que fue una celebración en la que se escucharon palabras como tolerancia, concordia, reconciliación, respeto mutuo, consenso... ¿Quién merecerá el segundo Premio FAES, que esté a la altura del primero?

 

OTR Press

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