Bermejo, ex ministro

Actualizado 24/02/2009 1:00:35 CET

MADRID, 24 Feb. (OTR/PRESS) -

La convocatoria de una rueda de prensa para la una de esta tarde del lunes por parte del ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, hizo coincidir muchas sospechas: al ministro no le cabía otro recurso que renunciar y dimitir de su cargo.

Pocas veces se ha comprobado tanta unanimidad a la hora de reclamar un cese como a lo largo de este pasado fin de semana, y durante los últimos días: este mismo lunes, las declaraciones de Patxi López y de José Bono abundaban en lo que muchos habían sospechado que era ya un deseo del mismísimo jefe del gobierno, Rodríguez Zapatero, deseoso también de prescindir de este miembro de su Gobierno, pero deseosos de que la iniciativa la tomara, en primer lugar, el propio afectado.

Definitivamente, a la una y diez, se conocía ya la noticia de que el ministro Bermejo había presentado la dimisión, al sentirse utilizado por los últimos acontecimientos, y al no poder continuar el proceso ilusionante en el que estaba empeñado. La actuación de Bermejo resulta controvertida desde el primer momento de su llegada al Gobierno, cuando tiene la ocurrencia de realizar obras de importancia, y costosas, en su casa de ministro, que anteriormente había utilizado la titular de Vivienda, María Antonia Trujillo.

Pero más recientemente, se produjeron unos cuantos acontecimientos en los que fue protagonista principalísimo, y que terminaron de menoscabar su autoridad y su prestigio: sus negociaciones con las cuatro asociaciones judiciales terminaron con la primera huelga de jueces en la historia del país; y, sobre todo, la noticia de que se había ido de cacería -sin tener licencia para cazar en Andalucía- con el juez de la Audiencia Baltasar Garzón, una fiscal y un jefe policial, terminaron de arruinar su imagen pública. Esta cacería abrió la veda para que fue atacado de manera implacable por propios y extraños, al mismo tiempo.

Su último desacierto fue el anuncio de una ley de huelga como amenaza contra los huelguistas que convocaron y realizaron una huelga sin precedentes... Mariano Rajoy, por ejemplo, había hecho a Bermejo centro de atención en todos sus mítines, recordando que aún no había sido cesado... La semana pasada, en el pleno de control del Gobierno, en el Congreso de los diputados, se pudieron escuchar hasta cinco voces distintas del PP, todas coincidentes en reclamar la marcha de Bermejo del Gobierno. Entonces alegó que no iba a dimitir porque estaba trabajando por el país...

Pero, sobre todo, es muy probable que la última gota la arrojaran contra el ya ex ministro sus propios correligionarios, de los que son portavoces señalados el candidato socialista en las elecciones vascas, Patxi López, y el presidente del Congreso, José Bono, ambos coincidentes en manifestar el enfado de la militancia y la base socialistas ante los comportamientos de Fernández Bermejo. Pero, de igual modo, no es descartable que la opinión del propio jefe del Gobierno tuviera alguna clase de influencia en algunos comentarios editoriales, como en Público, o en El Periódico de Cataluña, que también reclamaron, este fin de semana, la dimisión del titular de Justicia.

De manera que, como él mismo explicaba este mediodía, lo mejor que podía hacer era dimitir de su cargo, para que otra persona la desempeñe con más acierto. Se cree que no le resultará demasiado difícil...

 

OTR Press

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