La Casa Real suspende actos.

 

La Casa Real suspende actos.

Actualizado 29/09/2010 14:00:50 CET

MADRID, 29 Sep. (OTR/PRESS) -

Asegura este martes el diario El Mundo en su versión digital que "La Casa Real suspende todos sus actos públicos el día de la huelga". Añade que los Príncipes siguen la misma estrategia. Y explica que en Zarzuela alegan que pretenden expresar neutralidad y respeto a los derechos constitucionales al derecho a la huelga y al trabajo. Es muy probable que a muchos ciudadanos la decisión de la Casa Real les suscite estupor y desconcierto. ¿Se expresa neutralidad sumándose a la convocatoria de los partidarios de la paralización del país durante toda una jornada? cabe preguntarse sobre tan sorprendente decisión. ¿No hubiera sido mucho más neutral permanecer callados y seguir las actividades corrientes, sin contárselo a nadie? No es improbable que no pocos ciudadanos todavía en duda hasta la víspera misma de la jornada de huelga se hayan hecho una reflexión del tipo: "Pues si la Casa Real y el primero de los españoles para y se suma a la huelga, ¿por qué he de trabajar yo?". Y también cabe preguntarse si en la Casa Real se rebajarán los correspondientes sueldos por la jornada convertida en festiva por la iniciativa sindical...

Pero, sobre todo, ¿dónde está el valor de la ejemplaridad? Hay que señalar que el anuncio de la Zarzuela se produce mientras los piquetes reparten folletos en los centros de trabajo y en las sedes sindicales continúan distribuyéndose pegatinas y pancartas invitando a la huelga, con el propósito evidente de que salgan de su atonía quienes aún no saben qué harán mañana, o quienes no tienen razones suficientes para sumarse al paro de los sindicalistas.

La Zarzuela, en esa desafortunada nota, recuerda los derechos constitucionales de los ciudadanos "a la huelga y al trabajo". Son dos derechos desiguales, sobre todo el derecho al trabajo, en un tiempo de escasos puestos de trabajo y mucho paro. Precisamente por esa condición, muchos ciudadanos no se inclinan, precisamente, por una jornada ociosa, sino por valorar el puesto de trabajo del que "disfrutan". Pretenden que una irresponsable e injustificada falta al trabajo no sirva para apoyar una eventual candidatura a incrementar las listas de los parados. Esta no es, claro está, una circunstancia que pueda producirse en la Zarzuela...

¿Tiene alguna necesidad la Zarzuela de alinearse con Méndez y Toxo y sus trescientos o cuatrocientos mil liberados y representantes sindicales? No parece. No debiera. ¿A qué viene, por tanto, ese guiño con la huelga desde la primera institución de la Nación? A lo sumo, podría entenderse que en la Casa Real no se quiera resultar beligerante con los promotores de la huelga con una nota que anunciara que harán "una jornada laboral como cualquier otra". Pero, en tal caso, el silencio y la discreción hubieran sido mucho más adecuados y convenientes. Ya sabemos que ninguna jornada laboral es imprescindible para la economía casi ruinosa de un país, pero sumarse a la huelga alegando "neutralidad" es una torpeza descomunal, que sólo ha podido ocurrírsele a algún genio.

OTR Press

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