Las causas del despido, el gran escollo de la reforma laboral.

 

Las causas del despido, el gran escollo de la reforma laboral.

Actualizado 30/07/2010 14:00:50 CET

MADRID, 30 Jul. (OTR/PRESS) -

El futuro inmediato de la reforma laboral no se conocerá hasta el último minuto. Pese a los esfuerzos del PSOE, que pasó todo el miércoles manteniendo reuniones bilaterales con los principales grupos con representación parlamentaria, a última hora ni PP, ni CiU, ni PNV mostraron una postura clara sobre su respaldo al proyecto del Gobierno. Los socialistas confían, no obstante, en que la propuesta del Ejecutivo saldrá adelante este jueves en la Comisión de Trabajo del Congreso. En las últimas horas de negociación y debate, el PSOE trataba de calmar a las centrales sindicales, al tiempo que pretendía acordar una nueva redacción con algún grupo parlamentario, singularmente con PNV y Coalición Canaria. Las fórmulas para que los empresarios tengan que demostrar ante los juzgados que las razones para despedir están acreditadas y que el despido no sea tan fácil en la nueva reforma laboral aún eran estudiadas en la noche del miércoles por el Grupo Socialista, junto al Ministerio de Trabajo y La Moncloa.

La posibilidad de que las empresas pudieran despedir sin tener pérdidas, simplemente alegando una caída "relevante" de beneficios y "la falta persistente de liquidez", causaba auténtico escándalo en los sindicatos. Pero esta propuesta, que ha conmocionado a las centrales sindicales, sólo tuvo el rechazo explícito de IU, ICV, ERC y BNG. Al PP no le pareció mal, aunque el miércoles por la noche anunció que no la iba a apoyar. A CiU no le gustaba, porque el PSOE eliminó del texto de la reforma "la mínima razonabilidad" de las causas esgrimidas para rescindir contratos. Pero los sindicatos clamaron ante lo que creen que es una nueva vuelta de tuerca al despido barato y sin justificar, por lo que aumentaban sus razones para la huelga general del 29 de septiembre. El texto que ha causado el enorme malestar en las centrales se basa en las causas para justificar el despido objetivo con una indemnización de 20 días. En una enmienda transaccional figura que las empresas "con situación económica negativa" podrán recurrir al despido objetivo (el más barato, 20 días por año trabajado) por algunas de estas tres causas: situación de pérdidas; disminución relevante de beneficios y, por último, falta persistente de liquidez.

Para suavizar la redacción, el Grupo Socialista se movía en varias direcciones. Una sería eliminar la mención a la caída "relevante" de beneficios. "Es obsceno", admitía un dirigente socialista. La otra sería que los empresarios tengan que justificar ante los jueces que la pérdida de ganancias compromete seriamente la viabilidad de la empresa o que la ausencia de liquidez conduce al fin de la actividad si no hay despidos, explican fuentes socialistas. "Los jueces tendrán un papel muy relevante para que no haya arbitrariedades", señalan en el PSOE. Pero estos argumentos no convencen a los sindicatos. En las conversaciones entre las direcciones del Grupo Socialista y de UGT sobre este punto la discrepancia fue total, admiten fuentes socialistas. Pero el PSOE, liderado en este capítulo por el diputado aragonés y antiguo responsable regional de UGT, Jesús Membrado, no puede permitirse que el Congreso le cierre todas las puertas ya que tiene que sacar la reforma adelante. Y en ese afán se consumieron el miércoles muchas horas de negociación. En ellas, CiU vio más receptivo al Grupo Socialista. "Han aceptado cambios en absentismo y en flexibilidad interna", explicó Carles Campuzano, diputado convergente, a la salida de una reunión. También hubo acercamientos en este punto con el PNV. A priori, esto supone mayor escoramiento hacia las tesis empresariales en estos ámbitos. En cambio, el rechazo es total por parte de IU-ICV. "Se trata de la peor reforma laboral de la democracia; muy buena para los empresarios y pésima para los trabajadores", sentenció Gaspar Llamazares. Lo más probable es que ha reforma salga adelante con la abstención de la mayoría de los grupos parlamentarios.

Se recordará que el PSOE había presentado el martes 17 enmiendas transaccionales que endurecían la propuesta inicial, y que hacían pensar en un posible voto favorable por parte del PP. Entre otros asuntos, el texto establecía los supuestos que podrían aducir a las empresas para llevar a cabo despidos objetivos. Pero los conservadores siguieron el miércoles sin dar su brazo a torcer en cuanto a su exigencia de que el texto otorgue a las empresas más facilidades para extinguir contratos. Después de horas de negociaciones, fuentes del PP explicaron que, "de momento", rechazan la propuesta, si bien "aún no está tomada la decisión". Seguirán negociando hasta que este mediodía se someta a votación el texto definitivo. En esta misma línea se mostraban CiU y PNV. Los nacionalistas catalanes explicaron que la oferta del PSOE "no es aceptable, tal y como está", porque según indicaron, "no ofrece un mercado útil para crear y mantener empleo". Su portavoz en la Comisión de Trabajo, Carles Campuzano, insistió en que sus principales condiciones para dar su visto bueno a la reforma laboral siguen sin ser incluidas en el borrador de los socialistas. Así, no se recogen "medidas para facilitar la flexibilidad interna de las empresas" a la hora de contratar nuevos empleados, no se aborda la posibilidad de una "contratación a tiempo parcial" y "no se combate el absentismo laboral". Sin embargo, la puerta hacia el entendimiento con el PSOE se mantiene abierta, si se presentan "nuevos textos y propuestas".

El PNV fue todavía más ambiguo. Su portavoz de Trabajo, Emilio Olabarría, no quiso desvelar hacia dónde se decantará su voto, pero insistió en que el texto gubernamental "tiene cosas buenas y malas". Entre estas últimas, echó en falta "más aproximaciones a las causas que podrían provocar un despido objetivo" y, sobre todo, "la no configuración de una estructura de negociación colectiva descentralizada". En todo caso, Olabarria quiso dejar claro que la propuesta del Ejecutivo es "difícil de enmendar", porque se trata de "una ley compleja fruto de un desacuerdo enorme y del fracaso del diálogo social entre administración y sindicatos".

Quienes sí tienen claro que votarán en contra son los miembros del grupo de IU-ICV-ERC. Su portavoz, Gaspar Llamazares, indicó ayer que se encuentran "radicalmente en desacuerdo" con el Gobierno porque la propuesta "facilita y abarata el despido", mantiene "la precariedad de los trabajadores" e insiste en "la dinámica de privatización de los servicios de empleo". La negativa de la izquierda será tajante, pese a que el PSOE incorporó varias enmiendas transaccionales, solicitadas por ellos, relativas a "temas formativos, de igualdad y de juventud", apuntó Llamazares. Pese a todo, Jesús Membrado afirmó estar "seguro" de que la reforma laboral saldrá adelante en el Congreso. El portavoz de Trabajo del PSOE reconoció que el apoyo "será más fácil de conseguir" a la hora de votar las distintas enmiendas, que cuando se decida sobre el informe general, y criticó que, durante la negociación, los grupos "han estado mirando con retrovisor a lo que hacían los demás en clara clave electoral". La decisión, en muy pocas horas. Los plazos de tramitación son así de breves y tajantes en la Comisión de Trabajo y ante las fechas electorales ya casi vigentes....

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