Los días finales

Actualizado 22/05/2007 2:00:44 CET

MADRID, 22 May. (OTR/PRESS) -

Curiosamente, esta vez la campaña va a terminar, con bastante probabilidad, con dirigentes políticos fatigados, pero a ninguno se le ha quebrado la voz. Han resistido bien la necesidad de dirigirse a sus oyentes en los mítines. A estas alturas, ya están hechas la mayor parte de las declaraciones y anti-declaraciones, y cada cual tendrá ya sus argumentos para votar una determinada opción. ¿Serán suficientes? Las encuestas efectuadas en los últimos días han arrojado dos datos: uno sobre la estabilidad del panorama electoral, -no se auguran demasiados cambios sobre lo que hay ahora mismo-- y la otra sobre la insuficiente voluntad de acudir a las urnas. Ojalá cunda el reciente ejemplo de los frases, y acuda un porcentaje de españoles importante, pero más bien se teme que pudiera suceder lo que aconteció hace unos días en Argelia o más recientemente en Bulgaria, donde ni siquiera se cubrieron mínimamente las peores expectativas de participación: no se llegó al treinta por ciento de votantes.

En las elecciones del domingo que viene ya se ha anunciado, asimismo, que "la abstención amenaza con batir récords absolutos", pero determinan, en todo caso, unos porcentajes por encima del cuarenta por ciento. ¿Hay razones para votar? Ciertamente, por más que los dirigentes máximos de los partidos mayoritarios hayan pasado buena parte de la campaña debatiendo si hubo o no conversaciones con ETA -Rajoy y Gara así lo creen, y Zapatero lo niega con parecido énfasis-, éstas han de ser elecciones en que se debatirá quién puede gobernar mejor la comunidad autónoma o la alcaldía, ni más ni menos. Y ya nos han adelantado las encuestas lo que cabe esperar: que el PP se crece en Madrid y Valencia y los socialistas en Barcelona y Sevilla, que el PSOE recupera Vigo y se consolida en otras ciudades gallegas, y lo populares gobernarán en Marbella. Que los socialistas podrían alcanzar gobiernos en los dos archipiélagos y en Navarra mediante coaliciones... Puede suceder de este modo, o los hechos pueden desmentir a las encuestas.

Será más difícil que lleguemos a enterarnos de quién tiene razón en la gran pelea de los últimos días: Zapatero niega contactos con ETA, y afirma que no ha habido ningún diálogo con ETA tras el atentado de la T-4 mientras Rajoy no da credibilidad al desmentido de Zapatero y le critica su relativismo. ¿Quién merece mayor crédito? También hay respuesta por parte de las encuestas: sostienen que es más creíble el presidente que el aspirante, incluso en los feudos donde el PP hegemónico. Sea como fuera, lo deseable es que la banda terrorista siga sin demostrar sus capacidades mortíferas, ya sea porque se lo haya reclamado alguien, por algún buen sentido que pudiera imponerse en sus filas, o sencillamente porque no le cuadra y ni siquiera interesa a su sigla electoral romper el confuso alto el fuego en que nos hallamos. Con la abstención, es el otro gran miedo de estos días finales de campaña...

José Cavero.

OTR Press

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