Enardecido apoyo de Rajoy a los toros.

Actualizado 30/07/2010 14:00:58 CET

MADRID, 30 Jul. (OTR/PRESS) -

Algunos observadores han llamado la atención sobre el enardecimiento, la pasión y el entusiasmo que Mariano Rajoy, y como él Esperanza Aguirre, están poniendo en defensa de la llamada "fiesta nacional" tras la prohibición decidida por el Parlamento de Cataluña en su sesión del miércoles. ¿Qué otros asuntos han llegado a merecer tanta pasión y entrega al líder y la lideresa "peperos"? ¿La subida del IVA, el recorte de gastos públicos, la congelación de las pensiones, la nueva ley del aborto, el Caso Faisán, el Caso Gürtel, el Caso Fabra, la defensa de Camps, la de Matas, la del tesorero Bárcenas? La razón de la alarma de la dirección del PP parece que no se limita a los toros -el propio PP propugnó, hace veinte años, la desaparición de los toros en Canarias "por la crueldad del espectáculo"-, sino que es la patria lo que está en juego.

Más o menos, esa fue la advertencia que lanzó ayer el líder del PP, Mariano Rajoy, inmerso ya en el proceso de convertir la fiesta en nuevo casus belli nacional, como cuando su grupo presentó el recurso contra el Estatut de Cataluña. También entonces estaba en riesgo gravísimo la ruptura de la nación por parte de los irredentos nacionalistas. Hasta el punto de que, esta vez, el PP anuncia que llevará al Congreso una iniciativa "en defensa de la libertad, para que la fiesta de los toros sea declarada de interés general y cultural", según anunció el propio Rajoy. Y Pío García Escudero, portavoz del Grupo Popular en el Senado, anunció una moción similar para que "el Gobierno de España inicie las gestiones oportunas tendentes al reconocimiento, por la Unesco, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Fiesta". A tono, por cierto, con lo que en su propia comunidad, Madrid, había hecho ya la lideresa Aguirre cuando empezaron a moverse los antitaurinos catalanes.

Rajoy, en esta ocasión, ha llegado a plantearse: "¿Adónde vamos a llegar? ¿A prohibir la caza, la pesca, las carreras de motos?" Las declaraciones de Rajoy han apuntado al mismo propósito que cuando el Estatuto: Cataluña contra España y los toros como excusa: "No se pueden anteponer cuestiones identitarias, búsquedas de diferencias absurdas", afirmó el líder del PP, enardecido. "Hablemos con orgullo de lo que somos, españoles. Espero que el PSOE se retrate en el Congreso, que diga a los españoles si es un partido nacional, si cree en la nación, si cree en el Estado de las autonomías (...) Cuando en política juegas a dividir, malo para tu país". El PP se dedicó con entusiasmo a repetir el mensaje de su líder y a descalificar a los que piensan de manera distinta, aunque hayan votado no a la prohibición, como Montilla.

"Cuando un hombre se enfrenta a un toro y pone en peligro su vida, tiene un poco más de mérito que cuando coge una escopeta y mata a un animal. Convendría reflexionar sobre la caza", dijo el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, quien consideró, además, que la decisión del Parlamento catalán era en realidad una especie de cortina de humo, "para desviar la atención en un momento de crisis". La presidenta madrileña, Esperanza Aguirre, calificó de "casposa" y "liberticida" una decisión "que pretende romper lazos de Cataluña con España". El de la Comunidad Valenciana, Francisco Camps, dijo que los toros son "una tradición que une a todos los españoles". ¿Dan votos los toros, o todo lo contrario?, cabe preguntarse. Y siguen las declaraciones grandilocuentes y excesivas: el diputado del PP por Barcelona Jorge Moragas, opina que prohibir los toros es "un genocidio cultural"; el presidente de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, sostiene que Cataluña quiere "romper de frente" todo "lo que se identifica con España"; y Jaime Mayor Oreja descubre que se trata de "una ofensiva nacionalista y una provocación o una venganza del éxito de las selecciones nacionales y del Tribunal Constitucional".

También hay gente de izquierdas a la que le gustan los toros, pero parecen las víctimas de esta "corrida en pelo" que protagonizan los "peperos pancarteros", como les hubiera llamado Esperanza Aguirre...

OTR Press

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