Maragall padece Alzheimer

Actualizado 22/10/2007 2:00:21 CET

MADRID, 22 Oct. (OTR/PRESS) -

Nuestros políticos y hombres de mayor renombre también lloran. Desde hace años vemos el lento declinar de Adolfo Suárez, sumido en la ignorancia de sí mismo, de su propia biografía y de sus recuerdos familiares. Hoy mismo hemos conocido las declaraciones de Mario Conde, en otro momento imagen viva del triunfador absoluto y total, que proclama que, hasta la desaparición de su esposa, acontecida hace unos pocos días, "yo no sabía lo que es el dolor: Algunas cosas me habían dolido, pero eran arañazos. Eso sí es un dolor, un dolor que te aturde, que te deja sin sentido".

Y también acabamos de conocer otro golpe moral en vida que afecta al ex alcalde y ex presidente de la Generalitat de Cataluña, Pascual Maragall: Tengo Alzheimer. Una enfermedad terrible, angustiosa, que en los últimos años ha acompañado hasta el último momento a muchísimas personas a quienes, en el mejor de los casos, hizo regresar a su infancia, con el correspondiente olvido de su propia biografía, familiares y circunstancias vividas. Pues bien, Pascual Maragall, en el momento inmediatamente posterior a su anuncio de que abandonaba de una vez por todas el PSC-PSOE, ha compartido con todos esa otra información sobre su propia salud: es un enfermo de Alzheimer, probablemente aún en una fase inicial, pero que con bastante probabilidad, y en un tiempo aún indeterminado, avanzará y se hará cargo del personaje y su circunstancia hasta anularlo. En realidad, Maragall afronta esta nueva etapa de su vida con el coraje que afrontó otras anteriores: quiere luchar y vencer al mal. Ha dicho que "en ningún sitio está escrito que este mal sea invencible", y que si con anterioridad se responsabilizó de poner en marcha unos Juegos Olímpicos exitosos y de acometer la tarea de redactar un nuevo Estatuto catalán, ahora se ve en la necesidad de "ir a por el Alzheimer", una enfermedad degenerativa que asola y mata a quien elige.

Por el hecho mismo de su enfermedad, Maragall, de repente, ha pasado a un espacio distinto al de los políticos en activo o al de los políticos jubilados. Pasa a dar pena, a originar preocupación, al igual que ha sucedido en los últimos años con Adolfo Suárez que, hasta cierto punto, habría podido observar, y hasta reírse, de su nueva situación: cesan las críticas, y hasta los recuerdos de eventuales errores o malas jugadas. Estas personas, por la maldita gracia de su enfermedad, pasan a una especie de limbo infeliz en el que de nada se enteran, pero también en el que han terminado los ataques personales y políticos. Todas son ya bondades y amabilidades a su alrededor... Maragall padece Alzheimer, y además, ha anunciado su propósito de luchar en la medida de sus posibilidades contra su propio mal y el que padecen otros cientos de miles de personas. De repente, ha pasado a engrosar a la legión de "pobrecillos" dignos de compasión, primero, y a continuación, de bienhechores de la Humanidad. De repente, dejó de tener enemigos políticos. Como si en esas circunstancias nuevas le importara algo...

José Cavero.

OTR Press

Esther Esteban

Víctimas devorahombres

por Esther Esteban

Charo Zarzalejos

En clave de generales

por Charo Zarzalejos

Fernando Jáuregui

De aquí a una semana

por Fernando Jáuregui

Julia Navarro

El indulto de Iceta

por Julia Navarro

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para analizar su navegación y ofrecerle un servicio más personalizado y publicidad acorde a sus intereses. Continuar navegando implica la aceptación de nuestra política de cookies -
Uso de cookies