Mil estudiantes españoles en universidades chinas.

Actualizado 29/09/2010 14:00:49 CET

MADRID, 29 Sep. (OTR/PRESS) -

Relata un reportaje de La Vanguardia que en la línea de tren que une Barcelona con el campus de la UAB, Unidad Autónoma de Barcelona, coinciden casi cada día dos estudiantes chinas en el vagón de cola. Antes de bajar en la estación de la Universitat Autónoma, Lili y Wei explican en un aceptable castellano que han venido a la capital catalana para mejorar el idioma y sumergirse en la cultura mediterránea; ambas forman parte de los 400.000 jóvenes chinos que este año han viajado a un país extranjero -5.000 a España- para completar su formación. "Para nosotros salir a estudiar fuera es casi una obligación", comentan las dos chicas, de 23 y 24 años. China se ha convertido en uno de los principales países exportadores de alumnos de postgrado, y las universidades españolas, las europeas en general, se afanan por captar a estos estudiantes asiáticos.

Los alumnos extracomunitarios pagan la matrícula de máster más cara, aumentan la tasa de internacionalización que tanto se valora en los ránkings, pueden suplir la caída de matriculación en algunas carreras, y hacen de "embajadores" de la universidad de acogida al regresar a su país. Hay trabajo por hacer; por ahora España sólo concentra el 2 por ciento de los estudiantes de postgrado internacionales de todo el mundo. Mónica Margarit, responsable de la Fundación Universidad.es -que vende en el extranjero la oferta de las universidades españolas-, asegura que está aumentando el número de estudiantes internacionales, pero para mejorar y atraer a más alumnos de países prioritarios como China "falta un programa de nivel de becas para estudiantes extranjeros".

El interés por China desde España también crece. En el último año 1.000 jóvenes han viajado al gigante asiático para estudiar en sus universidades, según datos de la embajada china, mientras que hace dos décadas la cifra era insignificante. A las disciplinas que tradicionalmente atraían a los europeos -lengua, medicina china y cultura y literatura- se unen ahora la economía y la gestión de negocios. El resurgimiento de China como superpotencia sitúa Asia como otro destino a tener en cuenta para ampliar conocimientos y ganar experiencia profesional. "Ya no basta con tener una formación anglosajona; en un mundo cada vez más internacionalmente competitivo, tener una formación vinculada a Asia es un claro valor añadido", afirma Eva Borreguero, directora de Programas Educativos de Casa Asia.

China ha desbancado a Japón como segunda economía mundial y extiende sus negocios por África y Latinoamérica. Pese a las grandes desigualdades que aún imperan en el país, su clase media ha pasado de representar el 21 por ciento de la población en 1990 al 56 en el 2008, según la OCDE. En este contexto, los especialistas consultados coinciden en señalar que en España faltan expertos en Asia Oriental. "Tradicionalmente España no ha sido un país muy volcado en el conocimiento de lo asiático, por eso el resto de Europa nos lleva cierta delantera. China requiere un esfuerzo de comprensión, y nos faltan aspectos básicos como la traducción directa de sus grandes obras o libros sobre su historia cultural", explica Taciana Fisac, directora del Centro de Estudios de Asia Oriental de la Universidad Autónoma de Madrid.

En cuanto a la educación superior, China está haciendo un gran esfuerzo por mejorar sus universidades y parques científicos, asegura Borreguero. Pero la calidad de la educación no es la principal baza de este país, según el especialista en Asia Oriental Sean Golden, profesor de la UAB, que ha asesorado al Gobierno español sobre sus relaciones con China. Golden explica que China tiene algunas universidades de gran prestigio, como la de Shanghai Jiao Tong, y empieza a vender su oferta de postgrado fuera de sus fronteras. Aún así, lo que más valoran las empresas o instituciones con intereses en Asia es "la experiencia in situ".

Una estancia en el país permite mejorar con la lengua -aunque la mayoría de másters también se imparten en inglés-, vencer el choque cultural y hacer contactos. Ceferí Soler, del departamento de Recursos Humanos de Esade, resalta la necesidad de la experiencia en el terreno para las compañías que quieran implantarse en este país: "Hay empresas y emprendedores que han intentado establecerse allí y se han visto obligados a abandonar porque hacer negocios en China es muy duro; no sabemos negociar en un país asiático y, dado que China será la primera potencia mundial, tenemos que ponernos al día". En su opinión, las prácticas profesionales en empresas son una plataforma de salida para los más jóvenes, aunque allí el choque cultural es aún mayor que en la universidad. "La cultura empresarial en China es muy diferente, las empresas son más jerárquicas y la iniciativa individual es menor, por lo que el proceso de adaptación es más difícil", advierte Amadeo Jensana, director de Programas Económicos y Cooperación de Casa Asia.

Los chinos, por su parte, ya tienen muy claro que para ser competitivos necesitan una formación internacional. Mikang Zhou, coordinador del máster UE-Asia de la UAB, explica que estudiar en el extranjero se ha convertido en un imperativo para estos jóvenes asiáticos: "La competitividad en China es enorme y tener un currículum internacional es un requisito indispensable para optar a cada vez más empleos". De momento, los países anglosajones siguen siendo su principal destino. ¿Quién colonizará, culturalmente, a quién?

OTR Press

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