Montilla y Zaplana se desmarcan

Actualizado 05/11/2006 1:00:18 CET

MADRID, 5 Nov. (OTR/PRESS) -

No hay entre los dos personajes ninguna coincidencia más salvo que han decidido 'actuar por su cuenta' o al margen de sus correspondientes líderes. En el caso de Montilla es menos evidente, y en el caso d e Zaplana incluso ha provocado una reacción de desagradado de Rajoy.

Me explico: se supuso que ya antes de las elecciones había alguna clase de entendimiento entre Zapatero y Artur Mas para que éste gobernara en Cataluña con el apoyo de los socialistas. Eso hubiera dado al socialismo gobernante en Madrid un apoyo permanente y una estabilidad clara. Zapatero, sin embargo, conocidos los resultados electorales, y una vez escuchadas las opiniones de sus correligionarios del socialismo catalán prefirió que Montilla optara por sí mismo y sin ninguna otra interferencia. A Montilla le ha faltado tiempo para 'cortar por lo sano', y en una sola tarde se ha reunido con Carod y con Mas y parece haber decidido el final de las gestiones para la formación de gobierno. Si no hay mayores complicaciones, Montilla será el presidente de la Generalitat, y su gobierno será un nuevo tripartito, con Carod y Saura como copartícipes. Es decir, ha dejado de lado la otra oportunidad que tenía, la de ser 'conseller en cap' de Artur Mas, quien, de este modo, y una vez que Carod también e inclina por repetir el tripartito y evitar al 'gobierno de los nacionalistas catalanes', vuelve a ser 'el vencedor vencido': vence en las elecciones y es derrotado en los pactos electorales, por segunda vez...Montilla ha abreviado, con bastante probabilidad, las gestiones para la formación de gobierno catalán.

El caso de Zaplana es distinto: se ha permitido, en un artículo periodístico, disentir de las más recientes decisiones de su propio partido: de una parte, las felicitaciones a Piqué por el buen resultado catalán, y de otro lado, el apoyo al Estatuto andaluz que ha defendido Javier Arenas. Zaplana no ocultó su desagrado y discrepancia con el término 'realidad nacional' aplicado a Andalucía en el preámbulo de su Estatuto, y aceptado por Arenas y Rajoy. Pues bien, para un portavoz en el Congreso, ser llamado al orden y escuchar la discrepancia radical de su jefe ha tenido que ser 'muy duro', y no cabe excluir que don Eduardo pudiera replantearse su propia vida y funciones actuales. La 'tarjeta roja' es demasiado evidente y lo deja en una posición sumamente incómoda. Era ya conocida la discrepancia de Zaplana con Piqué. El portavoz ni siquiera fue invitado a participar en la campaña catalana, tras haber sido descalificado por Piqué como elemento indeseable en la cúpula del partido. La desautorización de Piqué ha venido ratificada por la de Rajoy.

José Cavero

OTR Press

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