La oposición al juez Bermúdez

Actualizado 02/11/2007 1:00:28 CET

MADRID, 2 Nov. (OTR/PRESS) -

Si alguien confiaba en que la publicación de la sentencia del 11-M iba a terminar con la oposición a los jueces y fiscales que han intervenido, primero, en la investigación y elaboración del sumario, y posteriormente, en la elaboración de la propia sentencia, habrán visto que se equivocaban en sus pronósticos. Esa oposición judicial sigue, y seguirá un cierto tiempo, con toda probabilidad.

No me refiero a las víctimas o familiares de las víctimas, que ya han anunciado su propósito de recurrir a una sentencia que no termina de complacerles, y de la que, posiblemente, podían esperar alguna indemnización mayor por parte del Estado. Es razonable que aspiren a las mayores compensaciones legales, por más que jamás llegarán a hacer olvidar a los seres perdidos.

Me refiero a los opositores 'globales', a quienes, desde el primer momento, han creído ver que existían datos distintos, que apuntaban en otras direcciones a las que han seguido los jueces Del Olmo y Gómez Bermúdez, en sus correspondientes tareas de instrucción del sumario y de ejecución del juicio y de la sentencia. Esos 'opositores globales' que fueron tachado o calificados como 'conspiranoicos', o estrategas de la hipotética conspiración que podía a ETA al frente de la idea y realización del mayor atentado terrorista que se ha llegado a producir en toda Europa, y que posiblemente movió a muchos ciudadanos a votar contra el partido que se disponía a proseguir en el poder cambiando únicamente a su presidente, Aznar por Rajoy.

Estos 'conspiranoicos' no se sabe si insistirán en la autoría de ETA, o en la 'Unión temporal de empresas' constituida por ETA y unos cuantos islamistas radicales sin cerebro ni cabecilla conocido, que se prestaron a colocar una docena de bolsas con explosivos en vagones de los trenes de cercanías en estaciones próximas a Atocha. Pero sí observan ya algunos aspectos de la sentencia que tan lejos de darles satisfacción. Por ejemplo, que se libren de la severidad de la sentencia quienes aparecían cabecillas del golpe, o quienes aparecieron en las investigaciones como agentes de la seguridad del Estado insuficientemente hábiles o atentos a lo que se preparaba, pese a tener información sobre tales preparativos criminales.

Es el caso de los confidentes y de quienes se supone que los 'controlaban'. Uno de estos 'conspiradores de salón' sostiene que "ayer nació, con la sentencia, el Estado Policial del 11-M". Otra firma que apoya esta continuación imprescindible de las pesquisas policiales y judiciales señala que la sentencia ha dejado una enorme 'equis' sobre el vértice de la pirámide. Tanto la AVT de Alcaraz, como el propio PP, en cuyas filas se ha mantenido viva la teoría de la conspiración -Zaplana, Jaime Ignacio del Burgo, principalmente- también reclama, por la voz de Rajoy, que se siga investigando. Tal vez termine por revelarnos 'su verdad' el entonces director general de la policía, Díaz de Mera, callado en su día ante el juez.

José Cavero

 

OTR Press

Fermín Bocos

Tensando la cuerda

por Fermín Bocos

Julia Navarro

La farsa

por Julia Navarro